jueves, 14 de mayo de 2009

MIRAR LAS ESTRELLAS Amarilis C. Rey

Managua, La Habana, mayo 14 de 2009 (SDP) Los huracanes, esos fenómenos de la naturaleza que frecuentan el Caribe durante el verano, dejaron el pasado año una huella de desolación en miles de familias cubanas.

Próximos ya al 30 de junio, día en que comienza oficialmente la temporada ciclónica, aún muchos esperan por un milagro para poder construir los techos que la fuerza del viento les llevó.

Caridad Borrego, reside en la playa de Punta de Piedra, al norte de Pinar del Río, uno de los sitios afectados por los últimos huracanes. Ella considera que si los azota otro ciclón arrasará con lo que aun quedó en pie.

“A quien tenía derrumbe parcial, le vendieron las tejas para el techo y con mucho trabajo conseguimos alguna madera y de una forma muy precaria arreglamos los techos, que se volverán a ir si viene otro ciclón.

Pero a quienes tenían derrumbe total solo se le facilitaron los materiales para la reconstrucción de un cuarto de la casa. Allí tienen sus pertenencias y cuando llueve todos se guarecen en él. Esto se dispuso así porque, según se le informó a la población, a los que presentaban derrumbes totales se les iba a construir una casa, lo que no especificaron es cuando.”

Borrego afirma que los delegados del Poder Popular en la zona aclaran que quien haya adquirido las tejas, no tendrá derecho a la compra de otras en caso que nuevas tormentas tropicales azoten la isla.

“La delegada me dijo en tono amenazante que asegurara bien las tejas del techo si las iba a poner, porque si otro ciclón me las lleva, no me venden más. Pero si no hay un clavo, ni hay madera ni condiciones para trabajar esos techos ¿con que los vas a asegurar para que un ciclón no se las lleve? Hay personas que están sin sus techos y con las tejas guardadas y cuidándolas para que nadie se las robe”.

Carlos, un joven de 30 años, reside en la Isla de la Juventud, otro sitio devastado por los ciclones de la pasada temporada. Afirma que en este lugar aún quedan muchas casas en las que sus moradores desde dentro pueden mirar las estrellas.

“En la Isla el pasado año el fondo habitacional quedó prácticamente destruido y hay muchas casas que han sido reparadas y otras hechas nuevas, pero muchas también aún está por ver que se hace. Y esa gente sin techo y sin condiciones tienen que afrontar esta temporada ciclónica que se avecina.”

Mercedes Valdés, de 74 años, vive en Managua, un pueblo de la periferia de la Ciudad de la Habana. Ella es danificada de varios ciclones. Su techo de madera y cartón está en peligro de derrumbe.

“Yo llevo cuatro años rogando que me faciliten algunos materiales para reparar mi techo, pero ni el Poder Popular ni cuanta institución he visto, me han querido resolver el problema. Estoy enferma del corazón, de la presión, padezco del estómago. Parece que ellos piensan que si de todas formas me voy a morir da lo mismo que sea aplastada por el techo que por cualquiera de mis dolencias.”

La delegada del Poder Popular manifestó a una hija de la anciana que redactaría una carta aludiendo las dificultades que ha encontrado para resolver este problema, pues en caso que haya un derrumbe y muertes, ella no cargaría sola con la responsabilidad.

Por su parte, una inspectora de vivienda de la localidad consultada al respecto señaló: “Aquí llevamos un balance de todas las afectaciones y los problemas, pero los materiales no se le van a dar a nadie”.

Sin embargo con el título Arma preventiva, el rotativo “Tribuna de La Habana” dedica este domingo algunos párrafos a la inminente temporada ciclónica, entre ellos puede leerse:

“Con el propósito de apreciar como se han instrumentado las medidas de enfrentamiento a los desastres, a partir de las experiencias derivadas de los huracanes que azotaron el territorio el pasado año, los días 16 y 17 de mayo se, llevará a cabo el ejercicio Meteoro 2009.Las actividades programadas permitirán evaluar los resultados de los estudios de riesgo y soluciones a las vulnerabilidades, además de comprobar el flujo informativo y el cumplimiento de las tareas prácticas que posibilitan la preparación de las fuerzas y medios para enfrentar , no solo peligros naturales sino también tecnológicos y sanitarios.”

Hasta aquí la nota del periódico. Más allá, están los que continuarán mirando las estrellas desde el centro de sus casas.
amarilisrey@yahoo.com

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