jueves, 3 de septiembre de 2009

TATO VS PAPO, Guillermo Fariñas


El nombrado Tato, fue miembro de las células clandestinas del Movimiento 26 de Julio (M-26-7) dirigido por el propio Fidel. Tras el triunfo de la rebelión, se alzó en armas contra el naciente comunismo en las montañas del Escambray y por esto cumplió 18 años dentro de las ergástulas del régimen.

Papo formó parte del Directorio Revolucionario 13 de Marzo (DRE-13-3) en la cordillera de la región central del país. Aunque nunca creyó en las ideas comunistas, fue oficial del Ministerio del Interior. Mientras fue un militar de carrera, participó en misiones internacionalistas en Angola, Etiopía, Mozambique y Nicaragua. En 1990, fue defenestrado de sus cargos.

Los dos son veteranos de los sucesivos conflictos que se han producido en la isla, desde 1953, cuando resultó quebrantado el estado constitucional y de derecho. Esta pareja de compatriotas como todo el pueblo de Cuba padeció, padece y padecerá de los avatares de la intolerancia, tanto la de derecha como la de izquierda.

Entre los dos ancianos se ha producido una pública controversia tras la nueva aparición ante las cámaras de televisión del enfermo y no visto por muchos meses líder de la Revolución Cubana. Cada uno de ellos tiene una muy personal cosmovisión de lo que debe ocurrir con el enfermo máximo dirigente del castrismo.

Para Tato la salida de Castro ante los espectadores en unión una decena de abogados recién graduados por la Universidad de Carabobo, en Venezuela, fue un choque traumático y desalentador, puesto que él ya lo creía casi muerto y solo esperaba que un glorioso día informaran de su muerte a los ciudadanos nacionales y al mundo.

Mientras que Papo lo miró como una bendición, porque cree a pies juntillas, que con lo maligno que ha sido el ahora “Compañero Fidel” con los que como él le dieron su vida y juventud, no debe de dejar de sufrir en tan poco tiempo. Papo reza para que “durante por lo menos 10 años el hermano de Raúl muera día a día.”

Son dos visiones dicotómicas de lo que debe suceder con Fidel Castro. Las dos optan por la venganza y nunca por el perdón del convaleciente anciano de 83 años. Ambas aseguran que conocen por disímiles fuentes allegadas que el tótem del comunismo en América Latina muere de un avanzado cáncer gastrointestinal.

La esencia del problema se encuentra en el apresuramiento de Tato, mientras que Papo posee una fría paciencia. Todo esto hace reflexionar respecto al estado mental de la inmensa mayoría de los ciudadanos cubanos, que esconden sus cotidianas cobardías a la espera del fallecimiento de un pobre viejo que aspiró a pasar por dios.

Es una frustración colectiva. Ya sean supuestos correligionarios o enemigos por décadas, todos desean la muerte de Fidel Castro. Los entes que conforman la sociedad nacional se debaten entre la venganza apresurada de Tato y el desquite lento de Papo.
cocofari62@yahoo.es