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jueves, 3 de septiembre de 2009

RELACIONES DIFICILES, Aleaga Pesant


México y Cuba mantienen relaciones problemáticas. La Habana impone su agenda en una conspiración que perdió la orientación humanista hace muchos años
El Vedado, La Habana, 3 de septiembre de 2009, (SDP) El Embajador de México, Ricardo Pascoe, se sentó con Jorge Arbesú, jefe del tenebroso Departamento América del Comité Central del Partido Comunista, en su sede, el 2 de abril de 2001 , para trazar una estrategia común entre los dos estados para la cercana reunión de la Comisión de Derechos Humanos, donde se condenaría a Cuba por la constante violación de los Derechos Humanos.

Conociendo que el “Departamento” es el responsable de la subversión y la ingobernabilidad terrorista en el hemisferio desde hace cincuenta años, llama la atención que el embajador mexicano se reuniera en ese lugar a preparar la defensa de la dictadura más larga del continente. Quizás por eso, más que embajador en la isla, se le consideraba el representante mexicano de los intereses de F. Castro en Cuba.

La historia no es extraordinaria. En días recientes, el líder nacional del Partido de Acción Nacional (PAN), Cesar Nava, también se reunió con Arbezú. Le comunicó su alegría por el curso de las relaciones entre los dos estados. Participaron en esa reunión Pedro Lobaina, Jefe de la sección México del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central y Manuel Aguilera, el embajador en el DF.

Por regla, a los políticos mexicanos (excepto a Jorge Castañeda y Vicente Fox) e incluso al actual Presidente Calderón, les interesa más las buenas relaciones con la dictadura - que apoya a sus desestabilizadores, como López Obrador y el ala dura del PRD- que con los demócratas cubanos.

Fox y Castañeda defendieron en su momento una postura de compromiso con los derechos humanos en la isla y con las fuerzas prodemocráticas. F. Castro les respondió con el “guaguaso” (un autobús que se proyectó contra la embajada azteca) y el “telefonazo” (hizo públicas las conversaciones telefónicas privadas entre los Presidentes F. Castro y V. Fox). Surgió así el “Efecto Tequila”, que paraliza a los presidentes latinoamericanos ante las barbas de Castro.

Pronto se cumplirá un año de la firma de los Pactos Migratorios entre los dos gobiernos. En su esencia, legitiman la naturaleza represiva y discriminatoria de los derechos de los cubanos tanto en México y Cuba como en terceros países.

Diferentes fuentes afirman que la rúbrica del pacto tuvo como marco la necesidad de los empresarios de CEMEX (Cementos Mexicanos) de obtener los máximos dividendos ante la intervención de la que sería victima por parte del gobierno venezolano. Como es conocido, todo el que tiene problemas con Chávez, sabe que la mejor solución es viajar a la Habana a hablar con los Consigliere del Departamento América del Comité Central comunista. Ofrecer algo… y cosa resuelta.

CEMEX es el tercer productor de cemento del mundo y fue nacionalizada en Venezuela, con apenas un término de sesenta días para discutir las bases de la compensación bolivariana ya expirada. Las pérdidas netas de la intervención fueron de un 74 % en reducción de ganancias netas y la pérdida de 6 000 empleos. Se puede comprender como de pronto la poderosa Secretaría de Estado Mexicana estaba al servicio de la pobre e insoluble Cancillería castrista. Por eso los acuerdos firmados ahora hace un año están hechos a la medida de la enferma visión de la política exterior del gobierno militar.

En ellos no se hace la más mínima mención a la opción de ningún cubano a pedir al gobierno mexicano protección contra persecución del Estado Cubano ni mucho menos exige monitorear a los deportados para su posterior protección contra represalias en Cuba. El Estado Mexicano acepta por buena la posición del gobierno cubano de no recibir de regreso a los nacionales que se quedaran en el exterior “sin permiso” del Estado.

El tema de la obligación de las naciones de aceptar la entrada de sus naturales a sus respectivos países es motivo de discusión en el derecho internacional público. Eso fue letra muerta en los acuerdos, que también pusieron a la humanitaria política norteamericana de recepción de refugiados, en la mira de la política exterior de los dos estados.

Las bases del Pacto Migratorio del 2008 están en los acuerdos migratorios suscritos en septiembre de 2001. En ellos se impuso el mayor control sobre el tráfico de personas y se aceptaron los límites impuestos por el gobierno militar. Se restringieron los viajes de cubanos con interés de turismo, oportunidades laborales o el escape, tanto hacia México, que como parte de la ruta para la reunificación familiar en los Estados Unidos de América.

De cara a la fecha patria mexicana el próximo 15 de septiembre, deja mucho que desear su política exterior, con los llamamientos a la libertad del Cura Hidalgo.
aleagapesant@yahoo.es

jueves, 27 de agosto de 2009

¿VENDRÁ ZAPATERO A LA HABANA?, Aleaga Pesant


El Vedado, La Habana, 20 de agosto de 2009, (SDP) Pequeño y desgarbado, el vasco se despidió de la empleomanía y montó en el Mercedes Benz. Con el último saludo, hizo la señal al chofer, un cubano maduro y simpático, quien condujo suavemente el auto por la pendiente hasta llegar a la Avenida 125. Miró a su izquierda, aceleró el potente motor y tras doblar a la derecha, el auto salió hacia el aeropuerto internacional José Martí. De esa manera se marchó de la isla el diplomático más impopular en 100 años de historia de relaciones entre la ex colonia y su metrópoli.

La despedida sin luces del embajador Zaldívar preveía un nuevo escalón para el sector pro dictadura del Partido Socialista Obrero Español, en el gobierno desde 2004, que pone sus aspiraciones en la visita del jefe de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero a la Habana a finales de 2009. Se rompería de esa manera el hechizo: 10 años sin visitas de presidentes de gobierno. José María Aznar y el Rey Juan Carlos fueron los últimos, en 1999.

En la isla, los entusiastas con la idea del viaje, eran los artífices de las relaciones exteriores, ahora caídos en desgracia. Carlos Lage, Fernando Remirez y Felipe Pérez, pusieron todo su empeño en una normalización de las relaciones con el reino ibérico y la aceptación por la comunidad democrática de los desmanes de la dictadura.

A finales del año pasado, se estimaba que el encuentro entre mandatarios sería en un ambiente cordial, con el gobierno socialista presionando y en algunos casos logrando tender puentes entre la Unión Europea y la “dictadura del proletariado”. Las aspiraciones subieron el tono tras aceptar José Rodríguez la invitación del Comandante en Jefe R. Castro para un dialogo bilateral.

La mejor de esas fotografías se hizo durante la visita del depuesto canciller a su homólogo Miguel Moratinos en octubre del pasado año. En medio de sonrisas y apretones de manos, Moratinos dijo: “En principio, hemos aceptado la invitación”. Más prudente, la frase fue corregida por el Presidente Rodríguez al señalar: “Es un proyecto que está ahí. Ya veremos si se consuma y cómo se consuma.”

Un año después del aciago 2008, la realidad parece poner en el despeñadero el esperado desplazamiento del jefe de gobierno español.

Los viajes a la isla de los inquilinos del Palacio de la Moncloa son infrecuentes con relación a las ínfulas de negociadores que tienen con el gobierno militar. El primero en aterrizar luego de la salida del último gobernador de la isla en 1898, tras ser derrotado por tropas cubanas y norteamericanas, fue Adolfo Suarez en 1978. Luego llegó el simpático y complaciente Felipe González en 1986. El Barón Socialista se fumó unos puritos mientras “vacilaba” las mulatas del Cabaret Tropicana, junto al ex Comandante en Jefe. Por ultimo, en 1999, llegó “la espinita” José Aznar, en un marco multilateral y con un claro mensaje: “es Castro quien tiene que mover las fichas.”

Ahora correspondería a José Rodríguez. Desde el 2006, los pronósticos avalaban la posibilidad. La monarquía castrista hacía un giro retórico hacia los “cambios estructurales” y la racionalidad y en febrero de 2008 designaba oficialmente al sucesor del trono. Se reanudaba el dialogo político entre las dos naciones y España lograba movilizar a la UE hacia el levantamiento unilateral de las sanciones del 2003.
No obstante, el año 2009 echa por tierra las aspiraciones a la visita. En el plano de las relaciones bilaterales, primero la detención del Presidente de la Cámara de Empresarios Vascos en La Habana, Conrado Hernández. Luego, la destitución de los mas altos cargos de la política exterior acusados de trabajar para potencias extranjeras (España) y mas tarde la expulsión de los oficiales del Centro Nacional de Información (CNI) español acusados de espionaje, vinculados con el caso.

En el plano interno, el flamante Comandante en Jefe echó por tierra cualquier posibilidad de apertura del régimen en dos discursos trascendentes. El primero ante la Asamblea Nacional del Poder Popular a principios de Agosto y una semana después en Quito, Ecuador, durante los festejos por la asunción presidencial de Rafael Correa. En su intervención ante los “parlamentarios” cubanos, R. Castro habló directamente a la Unión Europea y por extensión a España.

En el gobierno de España, la posición del canciller Miguel Moratinos es enfrentada por el responsable de política exterior del Partido Popular, el mayor de la oposición. Jorge Moragas argumenta desde el principio que el previsto recorrido del ejecutivo será “un despropósito, si antes no se produce un proceso de apertura política y dialogo” en la isla.

Recientemente, la Secretaria de Política Internacional y Cooperación del gobierno, Elena Valenciano, afirmó que R. Castro debe hacer “algún gesto aperturista”, para que el presidente del gobierno viaje a la isla.

Mientras los españoles se ponen de acuerdo sobre el viaje de su presidente a la capital de todos los cubanos, los periodistas Adolfo Fernández Saínz y Ricardo González Alfonso, además de otros doscientos presos políticos, purgan sus injustas condenas y el Partido Comunista sigue cerrando el espacio de modernización a la sociedad cubana.
aleagapesant@yahoo.es


jueves, 20 de agosto de 2009

EL LARGO BRAZO DE LA POLÍTICA, Aleaga Pesant


El Vedado, La Habana, 20 de agosto de 2009, (SDP) La Excelentísima Señora Embajadora de Cuba en Austria refrescaba con cerveza Bucanero el caluroso agosto, mientras conversaba con un colega. Estaba sentada cómodamente en el lobby del Hotel Presidente, un edificio de once plantas en la esquina contigua a la cancillería. A unos pasos de ella, en el cibercafé, tras una de las monumentales columnas del parador, tres periodistas independientes enviaban textos por internet

En los meses del verano boreal, es común el regreso de los diplomáticos a la isla para tomar sus vacaciones. Se aprovecha el momento y la circunstancia para desarrollar la reunión de embajadores y cónsules, donde se ponen al día de los temas de interés del gobierno y se les da una explicación de la visión sobre diferentes temas (generales) sobre la isla, el exterior, seguridad nacional y economía.

En los últimos años, también se aprovecha para que los nombrados nuevos embajadores hagan juramento de lealtad al régimen en una ceremonia militarizada. Este protocolo antes no aparecía en los diarios. Paulatinamente fue aumentando su tamaño en las páginas intermedias. Este año apareció en primera página del diario dominical, con una gran foto y discreto texto.

El poco argumento se explica por dos razones. Los nuevos jefes de misión cubrirán las plazas cronológicamente, según las circunstancias, aunque será en los próximos cinco meses. Es improbable el nombramiento de embajadores en la segunda mitad del período. Por ejemplo, de los 22 embajadores nombrados el 20 de julio de 2008, 19 salieron a cumplir con su trabajo en lo que restó de ese año. La segunda razón tiene que ver con la posibilidad real de cambiar el funcionario. El nombre del nuevo embajador no se hace público hasta el día después de montar el avión que lo lleva a su destino.

Sin embargo, el trauma para el cuerpo diplomático cubano tiene relación con la destitución deshonrosa de los articuladores de esa política en el exterior, principales y eficientes interlocutores con las principales autoridades y personalidades del mundo: el Vicepresidente del Consejo de Estado, Carlos Lage, el Canciller, Felipe Pérez y el Secretario de Relaciones Internacionales Fernando Remírez.

Estos tres hombres eran los ingenieros de un grupo de triunfos en la arena internacional durante el 2008, que el ex canciller expuso durante el 2do Periodo de Sesiones de la 7ma Legislatura del Asamblea Nacional:
*-Existen relaciones diplomáticas con 181 Estados.
*- Cuba fue visitada por 30 jefe del estado y gobierno y 500 delegaciones de alto nivel.
*- Cuba tiene relaciones diplomáticas con 30 de los 32 países del área.
*- Existen 2070 asociaciones de amistad con el gobierno en 147 países y 346 Comités de liberación de los cinco espías presos en los Estados Unidos, en 110 países, 51 agrupaciones de graduados y 79 agrupaciones de padres de becarios.
*-En Cuba residen más de 31.000 becarios (24.000 estudian medicina) de 123 países.
*- 51.000 colaboradores cubanos trabajan en el exterior (38.000 en la salud) en 96 países.
*-Existen 45 asociaciones de apoyo al gobierno comunista del exterior compuesto por cubanos residentes en el exterior.
*-En 2008 se fortalecieron las relaciones políticas económicas de Cuba con China y Venezuela con quienes se tiene el 40% del comercio total.
Para Felipe Pérez, las prioridades de la política exterior para el año 2009 eran:
1-Tratar de desmantelar el embargo del gobierno de los Estados Unidos de América al gobierno de Cuba.
2-Intentar sobreseer la causa contra los cinco espías presos en los Estados Unidos.
3-Integración de la clase de América Latina y el Caribe.

Claro que en los protocolos diplomáticos, los plenipotenciarios trataban de alejarse de estas palabras para dar aliento sobre una posible modernización de la isla.

El problema fundamental que enfrentan los nuevos y viejos embajadores en servicio del gobierno cubano, es trasmitir el ánimo inmóvil del gobierno succintus en las palabras del Comandante en Jefe Raúl Castro: “Me veo en la obligación con todo respeto, de responderle a la señora Clinton (Secretaria de Estado de los EE. UU.) y de paso también a los que en la Unión Europea nos reclaman gestos unilaterales en la dirección de desmontar nuestro régimen político y social. A mí no me eligieron (designaron) Presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo.”

Quizás para cambiar esa imagen paleolítica, el primer nombramiento conocido fue el de Alejandro González Galiano, como embajador en España. Alejandro González intentará que el Jefe de Gobierno español, José Rodríguez Zapatero, realice su anunciada visita a la isla. Para eso, el vice canciller desplegará toda su experiencia de 30 años en el cuerpo diplomático.

Otro discurso será el del segundo designado, Rogelio Rodríguez Polanco, destinado a Caracas en sustitución de Germán Sánchez. Como hombre del Comité Central comunista, Polanco deberá mantener la línea dura del inmovilismo castrista.

Ambos diplomáticos entre los 38 recién nombrados, del total de 120, promoverán entre los emigrados cubanos una nueva versión del encuentro Nación y Emigración. Pero eso será tarea de los cónsules, que se reunieron con ese fin entre el 12 y el 15 de agosto.
aleagapesant@yahoo.es



Edificio de la cancillería en el Vedado, Metropolitano. Foto del 2009/ Aleaga Pesant

jueves, 13 de agosto de 2009

¿PUDO LA UNIÓN EUROPEA PREVENIR LA CRISIS CENTROAMERICANA?, Aleaga Pesant



El Vedado, La Habana, 13 de agosto de 2009, (SDP) Desde 2004, el principal interlocutor europeo con Latinoamérica es Miguel Moratinos, el canciller de España. El pasado 29 de julio, Moratinos selló en Caracas, con un abrazo al “Comandante” Hugo Chávez, la alianza estratégica. Dos días después, la Asamblea Nacional Bolivariana presentó el proyecto de Ley Especial contra Delitos Mediáticos. Una vuelta de tuerca a la limitación de las libertades democráticas.

No es extraordinario. Mientras más presionan los líderes antidemocráticos latinoamericanos como Chávez, Correa, Morales, Ortega y Castro, a sus sociedades, más complacientes con ellos se vuelve la UE.

Otra actitud asumen con los que en condiciones muy difíciles defienden la democracia. Así pasó con la interrupción presidencial en Honduras, tras la cual el Presidente Manuel Zelaya fue sustituido por el Presidente del Congreso, Roberto Micheletti.

Ante las prudentes medidas tomadas por el nuevo gobierno para mantener la constitucionalidad en la nación centroamericana, la UE de la mano de España, condenó de inmediato el hecho, no reconoció al nuevo gobierno y retiró a los embajadores, aunque se dieran todas las garantías de continuar el proceso a concluir en el mes de noviembre de 2009, con la elección del nuevo presidente. De esa manera, se unió al Coro de Cassandras, que apoyan el discurso del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez y de su ordenanza, el Secretario General de la OEA, Miguel Insulza.

Bruselas, empujada por Madrid, pierde cada vez más protagonismo en el área latinoamericana, aunque se ufane en afirmar que propone en todos los acuerdos e instrumentos de cooperación, la condicionalidad democrática. La clausula se convierte en un discurso retórico a través de las conductas de los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Venezuela y Cuba, forjadores del frente antidemocrático, que ahora llaman Alianza Bolivariana (ALBA). Este presentó credenciales durante la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile de 2007. Sus acciones posteriores en marcos internacionales solo acrecientan sus méritos.

El vacío del discurso de la UE se debe a no resolver a su interior los criterios para su uso ni su efectividad ante situaciones de conflicto. En la aplicación de sanciones no siempre se usa el mismo rasero, los ejemplos de Cuba y Nicaragua son paradigmas. Sobre esta última pesa una supresión de la ayuda presupuestaria de la UE desde el fraude electoral en las elecciones municipales de noviembre de 2008. Esa medida no hizo mella en el “Comandante” Daniel Ortega, gracias a que el Comandante Hugo Chávez, cubrió inmediatamente el déficit sustanciosamente. Es más, en respuesta la crisis hondureña, durante la celebración del 30 aniversario de la revolución sandinista, Ortega lanzó la propuesta de reforma constitucional para postularse de manera consecutiva y convirtió su territorio en “cabeza de playa” de los opositores hondureños, en violación de todos los convenios internacionales.

Durante los días previos a la interrupción presidencial, la diplomacia europea estuvo presente, apoyando los intentos populistas del ex presidente Zelaya. Las mejores señales internacionales fueron el mantenimiento del “dialogo crítico” con el gobierno militar de La Habana, la suspensión de las sanciones impuestas luego de la represión de la primavera negra de 2003 y los fusilamientos tras juicios sumarios, todo después que el gobierno comunista no cediera en un solo punto de la liberalización de la sociedad y el respeto de los derechos humanos. Además de la no condena a Venezuela y Ecuador, por su interferencia en los asuntos internos colombianos y su apoyo a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), considerada un grupo narcoterrorista.

La urgente petición de la cancillería española de retirada conjunta de embajadores europeos de Tegucigalpa contrasta con la permanencia y ampliación de los lazos con la Habana y Caracas. Las huestes chavistas-zelayistas interpretaron que la UE aceptaría como hechos consumados las acciones anticonstitucionales planeadas y siguieron adelante. Un mes después se puede decir que no se equivocaron.

A lo anterior se suma la actitud de Benita Ferrero. La Comisaria Europea rápidamente tomó medidas para congelar y suspender las negociaciones con Honduras. Días después visitaba La Habana, se reunía con las más altas autoridades, dejaba a las fuerzas democráticas fuera de su agenda, y al preso político de los 75, Ariel Zigler Amaya, en lamentable estado de salud.

Cuando se mira atrás, a los conflictos centroamericanos de la década de los ochenta del siglo XX, algunos tienden a avalar a Europa de su solución. Sin embargo, fue la posición clara en defensa de la democracia del Presidente Ronald Reagan quien desbarató las dictaduras latinoamericanas y los grupúsculos facciosos de izquierda. Lo hizo público el ex presidente de El Salvador, Francisco Flores, en la Cumbre iberoamericana de Panamá (2000), al poner en su sitio a la dictadura cubana y acusar directamente al ex Presidente Fidel Castro de la violencia y la muerte en Centroamérica.

Ante el comportamiento de la UE en Centroamérica, surge una pregunta hipotética. ¿Cual sería su actitud si un grupo cívico-militar depone a la monarquía de los Castro? Ante la incierta respuesta, conviene estimular a las democracias europeas en su apoyo a las homólogas hemisféricas.
aleagapesant@yahoo.es

jueves, 6 de agosto de 2009

LA COMISARIA, Aleaga Pesant



El Vedado, La Habana, 6 de agosto de 2009, (SDP) Ariel Sigler Amaya fue trasladado a un hospital civil de La Habana, por la gravedad de su enfermedad. En ese momento, una importante personalidad de la Unión Europea llegaba a la ciudad, procedente de México.
El avión donde viajaba la Comisaria Benita Ferrero, aterrizó el pasado jueves 23 de julio en horas de la tarde, para una visita de ocho horas. Era el colofón de una gira hecha por América Latina y comenzada en Buenos Aires, Argentina. En Suramérica abogó por profundizar el diálogo político del bloque suramericano con la isla.

En la capital de todos los cubanos, la funcionaria fue recibida por el representante en la isla de la Unión Europea, el Encargado de Negocios Javier Niño y empleados de la cancillería. El diario Granma se hizo eco, al día siguiente, de las cordiales relaciones con la visitante y de las reuniones con el Canciller Bruno Rodríguez, el Ministro de Comercio Exterior Isidoro Malmierca y el Viceministro de Cultura Rafael Bernal. Como parte del diálogo, ella misma hizo público “sentirse muy satisfecha” con la visita.

Al diplomático Niño le pareció luego de despedir a la comisaria que ambas partes mostraron un espíritu constructivo y que la visitante estaba muy satisfecha y contenta ya que todo había salido muy bien… Esas declaraciones no las publicó el Granma.

A los representantes de la dictadura, Benita manifestó el interés de la UE en la profundización del diálogo político existente y en el establecimiento de un marco contractual entre las dos partes que ayude al desarrollo futuro de las relaciones. Para no quedar atrás, Bruno Rodríguez reiteró el interés de su gobierno para que se elimine la Posición Común, a la que llamó unilateral e injerencista, impuesta por el Gobierno español de José María Aznar, en 1996 a instancias, según el Canciller de la dictadura, del Gobierno de los Estados Unidos, de William Clinton.

El diario oficial, Granma, apunta que en los encuentros posteriores con el vicecanciller Dagoberto Rodríguez, el Viceministro de Comercio Exterior Marcelino Medina y el Viceministro de Cultura, se examinó la marcha de los diferentes proyectos de cooperación existentes y se analizaron posibles acciones futuras sobre temas de interés.

Según el diario el Nuevo Herald, de Miami, el viaje de Ferrero a Cuba se relaciona con que pronto dejará la Comisaría Europea y aspira a ser la Secretaria General de la UNESCO (Oficina de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura). Para ocupar el nuevo puesto, la furtiva visitante necesita la ayuda de La Habana para con su apoyo influir en las votaciones. En medios diplomáticos internacionales se reconoce la profesionalidad de los diplomáticos del gobierno y se consideran verdaderos expertos en los mecanismos internacionales para obtener los votos de los países africanos, latinoamericanos y asiáticos.

En los foros de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura), el PNUD (Programa e las Naciones Unidas para el Desarrollo), la PMA (Programa Mundial de Alimentos) y sobre todo en la CDH (Comisión de Derechos Humanos) los diplomáticos del régimen hacen gala de su poder blando en las votaciones.

Quizás por eso, en Buenos Aires, Benita dijo que el gobierno de Cuba da pasos positivos para un diálogo franco en el que se podrían abordar temas de interés común, entre ellos el de derechos humanos.

Esos argumentos se contradicen con los de la Unión Europea que el pasado junio, durante hizo la revisión anual de sus relaciones con el gobierno militar, insistieron en la falta de avances en materia de derechos humanos. Es mas, la última reunión del Consejo de la Unión, el 16 de junio de 2009, señalaba que insistía en los contactos con la “oposición pacífica prodemocrática”, lo que la comisaria eludió.

De la reunión de junio de los 27 salió un documento considerado de los más críticos hacia La Habana, donde se dice entre otras cosas “que la UE insiste en la política de contactos con la oposición democrática y que en las visitas de alto nivel deberían abordarse sistemáticamente las cuestiones de los derechos humanos y deberá reunirse con la oposición pacifica democrática”.

Benita Ferrero estuvo en la Habana, pero ausente al encuentro con la nación cubana, no puso su granito para salvar a Ariel Sigler Amaya. Sus intereses personales pesaron más que sus responsabilidades internacionales. Se sumó a la cofradía de Luis Michel, Miguel Moratinos y John Ziegler, los cómodos interlocutores de la monarquía de los Castro.
aleagapesant@yahoo.es


jueves, 30 de julio de 2009

TURISMO PELIGROSO, Aleaga Pesant



El Vedado, La Habana, 30 de julio de 2009, (SDP) Hombres y mujeres sudan a mares. Tiendas, restaurantes y cafeterías no pueden encender los “aire acondicionados” en el cálido verano del 2009. Algunas fábricas cierran temporalmente por sobre consumo eléctrico. Los autobuses de la capital disminuyen su explotación. La consigna es ¡Ahorro o Muerte!

Mientras exhortan a los cubanos apretarse el cinturón, el General Presidente Raúl Castro y su séquito nepótico aborda en la primera quincena de julio el flamante IL-96 para viajar por África. Aprovechó la reunión del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) en Sharm el Sheik, Egipto, para darse el paseíto. Cinco meses antes cesó a los más importantes funcionarios de su gobierno, tachándolos de corruptos.

En su vagabundeo, el nuevo Comandante en Jefe recorrió más 30 mil kilómetros. Según estimados no oficiales, con los costos del jet y otros agregados, se pagarían el consumo de combustible del transporte urbano de la capital del país por un par de meses.

La comitiva real visitó cinco países: Argelia, Egipto, Namibia, Angola y Brasil. En el continente negro, Argelia y Angola lo recibieron por segunda vez en menos de seis meses. En Brasil, aterrizó en Salvador de Bahía. Caminó la ciudad vieja vestido con un traje de dril cien, a la usanza de la década del cincuenta del siglo XX.

La mejor muestra de lo intranscendente de las visitas fueron las declaraciones de Exalgina Gamboa. La vicecanciller de Angola subrayó que en esta oportunidad no se firmarían acuerdos de cooperación bilateral ya que hay documentos previos para ser aprobados por los Consejo de Ministros de ambos países. También señaló la existencia de memorandos entre instituciones de los dos países que constituyen un cuadro jurídico “suficiente” para las relaciones que mantienen ambos estados. A la pregunta si existía razón especial para esta segunda visita, respondió que pasó para recalcar el nivel de cooperación entre los dos países. O sea, nada de nada. Sólo turismo.

En Argelia, el primer punto del periplo, R. Castro reafirmó los “inquebrantables lazos históricos” entre los estados y no se informó de los temas tratados entre las autoridades. De Argel viajó al exclusivo balneario de Sharm el Sheik para entregar la presidencia del MNOAL al Coronel Hosni Mubarak.

El turismo adquirió rancio abolengo cuando el monarca caribeño decidió visitar a sus homólogos, los faraones y acompañado de su cronista de viajes, Lázaro Barredo, paseó por las pirámides de Giza.

De las orillas del Nilo, la comitiva recorrió otros seis mil kilómetros hacia al suroeste para llegar al desierto de Namibia. Un premio indudable a todas las campañas que realiza el Parlamento de Windhoek y su Presidente al seguimiento de las campañas diplomáticas cubanas, con atención especial a la excarcelación de los cinco espías y el levantamiento del embargo. Además, el pasado año ese gobierno entregó su orden más importante, La Welwitschia, al ex presidente cubano.

De Windhoek pasó a Luanda, antigua capital de las tropas cubanas. R. Castro llegó por segunda vez en lo que va de año. La visita parece tener relación con los negocios familiares de los Castro a través de la empresa Antex, que pertenece al Holding GAESA, bajo la dirección directa del Ministro de las Fuerzas Armadas, General de Cuerpo de Ejército Julio Casas.

Sobre la visita a Luanda se pueden incorporar dos elementos. El embajador Pedro Ross Leal, es miembro del Buro Político del partido comunista y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Esto le hace el jefe de legación de mayor rango en el gobierno. Además, extraordinariamente, el General de Cuerpo de Ejercito Leopoldo (Polo) Cintra Frías, Vice Ministro de las Fuerzas Armadas, visitó Luanda al menos en cinco oportunidades en los últimos dieciocho meses.

Según fuentes dentro de la isla, las visitas a Argelia, Namibia y Angola se relacionan con un holding petrolero. El representante cubano en ese proyecto deberá ser el ingeniero y ex Ministro de Industria Básica, Marcos Portal, yerno de R. Castro En esa empresa y según las fuentes, estarán presentes Rusia y China, esta última con una línea de súper tanqueros.

El paseo de R. Castro, durante más de diez días por diferentes países, con un alto nivel de gastos para un Estado en bancarrota e improductivo, obviando las serias restricciones que sufre la ciudadanía, recalca el desapego de la elite comunista y la familia Castro en particular, por los destinos de la nación. Hacen de ese viaje un turismo peligroso.
aleagapesant@yahoo.es

jueves, 24 de julio de 2008

POLÍTICA INTERNACIONAL Mugabe, un elefante canalla Luis Cino



Arroyo Naranjo, La Habana, julio 24 de 2008, (SDP) Luego de más de 28 años de desgobernar Zimbabwe y arrastrar el país al despeñadero, Robert Mugabe volvió a hacerse reelegir presidente. Sólo que en segunda vuelta electoral y con una votación un poco menor (sólo un poco) que en anteriores ocasiones que fue casi del 100 %. Para conseguir el 85% de los votos, no dudó en recurrir al fraude y al asesinato.

Mugabe desconoció los resultados de la primera vuelta electoral en marzo. Luego admitió que había vencido el Movimiento por el Cambio Democrático pero exigió la segunda vuelta porque el margen de ventaja le pareció insuficiente. Para la segunda ronda, en junio, sus matones lograron que el terror disuadiera a los opositores de votar en su contra.

¿Alguien creyó seriamente que Mugabe aceptaría la derrota, entregaría el poder a Morgan Tsvangirai y se retiraría a escribir sus memorias?

No es su estilo. Robert Mugabe es un elefante canalla. Así lo calificó, hace unos años, el escritor nigeriano y Premio Nóbel de Literatura Wole Soyinka en un artículo sobre la crítica situación del periodismo en África.

Soyinka, nada sospechoso de complicidades con Occidente, incluyó a Mugabe entre los principales depredadores de la libertad de prensa en el continente. Los periodistas que aspiren a escribir al margen del control oficial en Zimbabwe tienen que enfrentar “acosos constantes, golpizas, torturas, estratagemas para acusarlos por cargos falsos y sentencias de cárcel absurdamente largas”, denunció Soyinka.

Mugabe es uno de los principales amigos africanos del gobierno cubano. Ha sido huésped de honor en La Habana en varias ocasiones. Las más recientes fueron en septiembre del 2005 y durante la Cumbre de los Países No Alineados, que se celebró en la capital cubana en septiembre del 2006.

La amistad no es casual. Mantener a la prensa independiente amenazada a punta de pistola es sólo una de las cosas que tienen en común los regímenes de Harare y La Habana.

Cada año, en Ginebra, antes en la Comisión de Derechos Humanos, ahora un poco más resguardados en el nuevo Consejo, comparten el banquillo de los acusados .Desde él, culpan a los países ricos del Norte de politizar el tema de los derechos humanos.

Tras perder el padrinazgo soviético, ambos gobiernos repiten las mismas coartadas como estribillos para justificar sus descalabros económicos y la miseria de sus pueblos

La Cuba oficial culpa al bloqueo norteamericano. Mugabe cuenta con más culpables. Derrumbado el apartheid y con Nelson Mandela como presidente, todavía Mugabe insistía en culpar de todos los problemas a Sudáfrica. Ahora reparte las culpas entre la “conjura mediática internacional”, la oposición “financiada por Occidente”, la sequía, los granjeros blancos y las manadas de elefantes vagabundos que devoran y aplastan las cosechas.

Ambos gobiernos, tratan de aprovechar las ventajas del capitalismo sin renunciar al socialismo. Critican a las transnacionales y a la globalización, pero buscan con afán las inversiones extranjeras.

En Cuba y Zimbabwe, la colectivización al estilo koljosiano arruinó la agricultura y condenó al hambre a sus pueblos.

Fidel Castro, el Comandante en Jefe. Robert Mugabe, el Chef. Un caguairán y un elefante. Dos héroes trágicos, que se aferraron testarudamente al poder absoluto, aún después que el mundo se tornó cada vez más adverso a sus designios.

Ambos encabezaron movimientos guerrilleros con amplio respaldo popular. Al triunfar, se desembarazaron de los antiguos compañeros de armas que se convirtieron en rivales. Los procesos revolucionarios, tanto en Cuba como en Zimbabwe, enfermaron de paranoia, voluntarismo y culto de la personalidad.

Los más firmes pilares de ambos gobiernos son sus policías políticas. En Cuba, el Departamento de Seguridad del Estado, con técnicas, tomadas prestadas del manual de la KGB. En Zimbabwe, la Organización Central de Inteligencia, entrenada por la Stassi y los sicarios de la Securitate de Nicolae Ceausescu. En Zimbabwe, como en Cuba, la policía política chequea con temor y suspicacia a los intelectuales, casi tanto como a los disidentes.

La única prensa la conforma el laudatorio antiperiodismo oficial. El Herald en Harare. Granma en La Habana. Ambos reminiscentes del Pravda y tan aburridos como el periódico moscovita.

En los dos países, una elite acomodada y egoísta, que se escuda en la retórica de Marx, disfruta sus privilegios.

Ambos pueblos, sumidos en la desesperanza, tratan de consolar sus vidas precarias haciendo blanco de sus chistes prohibidos a sus gobernantes. Cuando en los años 90, Mugabe implantó su nueva política económica, que denominó Ajuste Estructural de la Economía (por entonces, los camaradas cubanos despenalizaban el dólar y autorizaban paladares y cuentapropistas), el pueblo tradujo sus siglas en inglés, ESAP, como “Sufrimiento Extra para los Pobres”: Extra suffering against the poor.

En Cuba, el Partido Comunista. En Zimbabwe, es el ZANU-PF. Tras el desplome del bloque soviético, el camarada Mugabe abandonó formalmente el comunismo e instauró la democracia parlamentaria. Comparado con sus amigos cubanos, Robert Mugabe es un demócrata convencido. No crea mucho en las apariencias. El Chef gobierna autoritariamente, recurriendo con frecuencia al asesinato de opositores, desde abril de 1980.

El saldo para Zimbabwe de las casi 3 décadas del régimen de Mugabe es aterrador. Los libros de Doris Lessing y las canciones del cantautor disidente Thomas Mafumo no exageran. 80% de desempleo, más del 585 % de inflación, una deuda externa de 5 170 millones de dólares. Las hambrunas son frecuentes. Es el país con mayor incidencia de VIH en el mundo: la cuarta parte de la población adulta está infestada de SIDA.

No obstante, Robert Mugabe, el anciano elefante canalla de Harare, sigue aferrado al poder. Sus amigos cubanos, tan afines, siguen fervorosamente solidarios con él. Juntos en la misma trinchera, prestos a rechazar sanciones o condenas internacionales. Si hay dudas, pueden preguntar al canciller Felipe Pérez Roque.
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