
Lo invocamos casi siempre cuando hay problemas de salud. Cada
año asisten muchas personas a la peregrinación de Rincón para pagarle alguna promesa, o llevar un poco de agua bendita por si, ¡Dios no lo quiera!, se presenta alguna enfermedad en la casa.
Aquí lo encontramos con este cubano que recauda las limosnas que le llevará en diciembre al Santuario de Rincón, y cuidando la entrada del negocio donde no falta, claro, un platico para las ofrendas.
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