jueves, 17 de abril de 2008

CULTURALES, Inyección cultural vencida, Víctor Manuel Domínguez






En momentos en que la masificación de la cultura alcanza sus mayores logros teóricos, y un ejército de artistas, escritores, técnicos en promoción y otros “soldados de las ideas” se despliegan en zafarrancho de guerra por toda Cuba –para expulsar a los agentes culturales foráneos que desestabilizan nuestra identidad-, aún se perciben, hacia el interior del país, los ruidos de combates con escopetas de palo.

No se trata de una realidad compuesta por computadoras, equipos de audio, impresoras y cámaras digitales manejadas con tecnología informática de punta, si no de una que intenta mantener la imagen estética de un mundo que ya no es ni será posible.

El desarrollo de la cultura cinematográfica en las provincias Granma y Santiago de Cuba, en el oriente del país, pasa por un estadio de congelación que la hace obsoleta tanto por el contenido como por la diversidad de géneros que se proyectan a los pobladores.

Filmes intrascendentes que datan de la década del 70, y que por si fuera poco provienen de países cuyas filmografías estuvieron plagadas de bodrios encorsetados por la censura del realismo socialista, colman las pocas salas funcionales de ambos territorios, desvirtuando la comprensión de un contexto universal signado por el derrumbe de la utopía.

Películas como De la vida del jefe de policía (rusa), Ichi samaritano (japonesa) o Los amores de un soldado (rusa), proyectadas en los cines Mabay, Yara y 10 de octubre, respectivamente, hacen las delicias de un espectador granmense que aún sueña, desde el neolítico cultural, con el advenimiento del séptimo arte contemporáneo.

Por otra parte, no lejos de allí, los santiagueros sucumben embelezados a las peripecias de filmes como Correos de amor (ruso), La sombra de un engaño (checo) y Kan Asprauj (búlgaro), pasados en ese orden por las salas América, Caney y Uvero, dentro de una programación alejada temática y conceptualmente del cine de hoy en día.

Esta y otras propuestas de similar corte y origen, intercaladas trimestralmente con estrenos de uno que otro filme de reposición, y con películas latinoamericanas que responden a patrones creativos donde la miseria, la muerte y hasta el desamor proceden, supuestamente, de la falta de protagonismo de ideas de izquierda o del aberrante predominio de las de derecha, si bien perfilan un discurso lineal aceptado por tradición justificativa, no desvelan otros matices agazapados tras la problemática llevada a la pantalla.

No se da opción para que el consumidor se haga un juicio individual de aquellos filmes que responden a sus intereses.

A los granmenses y santiagueros se les suministra una inyección cultural vencida que trastornará su confrontación con otras realidades, que les cierra un espacio hacia la diversidad de información y les hace vulnerables a cualquier novedad fílmica que desarticule el falso concepto de igualdad de un mundo de Matriuskas que ha estallado en pedazos.

vicmadominguez@yahoo.es


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