jueves, 24 de abril de 2008

Editorial Nro 18


Estamos frente al desafío más formidable de nuestra historia: La Dictadura Totalitaria Post Moderna. Esta concepción nació en los talleres de ingeniería social de la KGB rusa. Su praxis, no requiere de Comités de Defensa de la Revolución, tampoco de Brigadas de Respuesta Rápida. No comprende paredones de fusilamiento ni presidios políticos y sí, una aun más eficiente policía de Seguridad del Estado.

La Rusia de Putin y la Belarús de Lukashenko son los escenarios actuales más representativos de esta etapa superior del totalitarismo y el sojuzgamiento político.

Mucho se habla en la actualidad sobre ‘raulismo’. El tema ha sido ampliamente expuesto por analistas cubanos y extranjeros. Tanto los que recibían millones de dólares para pensar, como los que no. Del general-presidente Raúl Castro, se ha dicho que a sus espaldas le llaman ‘el prusiano’ o quizás no tan a sus espaldas. Puede ser un eufemismo y lo que hayan querido decir sea meramente, ‘el rusiano’.

Esto sería más afín con las características de su historia personal. Afirman sus allegados que se emociona hasta las lágrimas con las cosas de la antigua Unión Soviética. Pero cuidado, al menos en Cuba, las lágrimas del general trasladan el recuerdo a otro general, nos referimos al finado general Ochoa. Que no siempre se llora por lo querido.

La estrategia primaria y fundamental del Totalitarismo Post Moderno en Cuba es privar a la Oposición Interna de su discurso. Para ello se apela a ‘Encuentros con la Cultura Cubana Oficial’ y a muchas formas de ‘Desencuentros con la Oposición Interna, la Sociedad Civil y la Prensa Independiente de Cuba’. Se sigue la consigna que establece una ‘zona de silencio mediático’ inviolable sobre los actores políticos de la oposición y de la Prensa Independiente de Cuba.

De ello participan académicos, periodistas, escritores, artistas y el resto de lo que se da en llamar ‘la burguesía internacional’ y el ‘enemigo de clase interno’, aprovechable. La policía de Seguridad del Estado se da a la tarea de crear nuevos y dúctiles actores políticos que respondan a sus fines.

Dicen que está en Cuba Indamiro Restano. Se dice que escribió un libro prologado nada menos que por Max Lesnick. El Sr. Restano según las informaciones que disponemos, anda muy ocupado en procurar ser recibido por las autoridades de la Isla. No parece interesado en reunirse con los actores políticos de la oposición. Tampoco le interesa la Prensa Independiente de Cuba. El sentimiento parece ser recíproco.

Esperemos que los principales actores políticos que en fecha reciente promovieran la ‘Agenda Para la Transición’, tengan en cuenta este cambiante y sinuoso escenario. Los demócratas y patriotas en la Isla y fuera de ella, les ven como la única esperanza posible del renacer democrático en nuestra tierra.

En este número reproducimos una Nota de Prensa emitida por nuestros colegas de Jóvenes sin Censura y la continuación de las cartas cursadas por el liderato opositor interno con destino a los legisladores cubano-americanos miembros del Congreso de los Estados Unidos.
El Equipo de Realización


3 comentarios:

plazamaceo dijo...

Buonasera a tutta la redacion, credo vi siate dimenticato della familia Bush, che passeggia alla casa bianca dagli anni 30!!!!

Phantom dijo...

La ingeniería social del totalitarismo post modernista es como una máquina ajustada a una tolerancia de un nano milímetro más o menos. también cuenta con un nutrido grupo de ingenieros, ténicos y mecánicos. Hasta aquí muy bien. ¿Qué pasaría si una llave inglesa o un pedazo de cabilla cae en el engranaje? A pesar del miedo paralizante y los intereses castrantes, creo que, después de 50 años de tiranía, debe haber escondido en algún renglón de la nomenclatura, un cubano dispuesto a dejar caer la llave inglesa, por descuido o por designio. Sólo el tiempo dirá.

Carlos Norberto Mugrabi dijo...

Somos injustos al olvidar cuánto le llevó a la civilización lograr el derecho a expresarse. Y aún no se ha alcanzado totalmente. Las libertades deben ser cultivadas en conjunto para que surtan el efecto deseado.