jueves, 29 de enero de 2009

RADIO MARTÍ, Nicolás Pérez Diez Argüelles

Para todo cubano que ame la patria y su libertad la importancia de Radio Martí es enorme e intransferible. Es el único instrumento que tenemos para hacer llegar nuestra verdad al pueblo de Cuba y es la voz de aquellos que no tienen voz dentro de la isla.
En ocasiones las cosas suceden, noticias importantes ocurren, asoman su perfil y si van en contra del establishment de Miami, no se difunden.

El viernes 16 de enero del 2009, apareció en primera plana de El Nuevo Herald, un artículo firmado por Juan Carlos Chávez con el siguiente título: ``Disidentes cubanos piden cambios de programación en Radio Martí``. Después siguió un silencio duro e inexplicable en los medios de difusión de esta ciudad, sin que se alzara casi ninguna voz para entender, discutir, esclarecer o criticar este hecho inverosímil. Y es que quien había hablado desde Cuba no era una sola voz aislada, ni un comentario, ni un rumor, sino los principales líderes de la coalición Agencia para la Transición, que decidieron realizar un boicot a la emisora y no ayudar a su Departamento de Noticias hasta que no exista una programación que tenga en cuenta el interés de los cubanos de la isla.

Todo lo que rodea a Radio Martí se encuentra siempre envuelto en una conspiración de silencio. ¿Habrá alguien lo suficientemente cínico como para opinar que los luchadores dentro de la isla que hoy protestan le hacen el juego al gobierno castrista, o al representante por Massachussetts William Delahunt, enemigo acérrimo de la causa de Cuba? ¿Quién ha dicho que criticar desde Miami los errores que cometemos, la ineptitud que demostramos y la venalidad con que actuamos es hacerle el juego al enemigo? ¿Por qué optar por un silencio que es cobarde y cómplice? ¿A qué hay que temer cuando se habla con la verdad en la mano?

Vladimiro Roca, el portavoz del grupo, con una claridad que no dejó lugar para interpretaciones, dijo: ''Nosotros esperamos que se haga un análisis de todo lo que ha sucedido, porque la programación es tan mala y tan poco interesante para el pueblo cubano que nadie la escucha''. Y agregó que la emisora radial ``está más en sintonía con las políticas locales del exilio de Miami que con Cuba''.

Comentó José Luis Pérez (alias Antúnez): ``Esta decisión no quiere la confrontación, sino soluciones. Estamos buscando que se tomen medidas porque Radio Martí es nuestra ventana informativa, la principal con que cuenta el pueblo cubano. Es la información que la censura nos niega''.

Y me pregunto: ¿existe en Miami una verdadera dirigencia anticastrista? ¿Estamos tomándole continuamente el pulso a la cuestión cubana y nos encontramos dispuestos a la discusión viva por el bien de Cuba? Entonces, ¿por qué no nos hemos hecho eco públicamente de esta denuncia de la coalición Agenda para la Transición contra Radio Martí? ¿Por qué ninguna organización exiliada ha hecho una declaración firme e irrevocable, sumándose a los luchadores dentro de la isla? ¿Por qué este exilio no ha cerrado filas con la disidencia, en algo que todos sabemos tienen la razón?

No creo que este exilio vaya a hacer nada. No creo que mueva un dedo. No creo que se vaya a molestar. Nuestros líderes van a evitar la confrontación y el choque táctico y estratégico. La falta de coraje político y la división de Miami nos está destruyendo y convirtiendo en unos inútiles y unos castrados. No soy optimista. Pero si del deber se trata, en el más breve tiempo posible se deberían reunir las organizaciones anticastristas de Miami que están cerca de la disidencia, tales como Plantados, Democracia, la Fundación Nacional Cubano Americana, el Directorio Democrático, Agenda Cuba y otros para que se discuta este penoso incidente, y se analice:
• Los programas de Radio y Televisión Martí.
• El poder de penetración de ambas emisoras en la isla.
• El criterio a la hora de escoger las noticias.
• La conformación de la mesa editorial.
• Información sobre qué personas o grupos asesoran y aconsejan a Radio y Televisión Martí.

Se trata de exigir transparencia. Una vez que se llegue a conclusiones firmes, deben elevarse a la nueva administración de Barack Obama. Y esta debe escuchar a aquellos grupos que están diariamente y desde hace años en contacto con la realidad cubana. Porque no deben proseguir los intereses políticos de Miami dirigiendo unos destinos, que pertenecen a Cuba. La campaña política del nuevo presidente de los Estados Unidos prometió un cambio. Y en Radio Martí debe haber un cambio. Lo está exigiendo la disidencia que dentro de la isla es la que está cargando hoy con todo el peso de nuestra cruz.
(Para la imparcialidad y el balance de este artículo, se le dejó un recado en el buzón telefónico de Radio Martí a su director, Pedro Roig, para preguntarle su versión de los hechos, pero no devolvió la llamada.)
nicop32000@yahoo.com
TOMADO DE: El Nuevo Herald (Miami)

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