jueves, 12 de junio de 2008

CULTURA Otro festival en Varadero, Luís Cino




Arroyo Naranjo, La Habana, junio 12 de 2008 (Semanario Digital Primavera) Resulta que, luego de más de 20 años, vuelve el festival de la canción a Varadero. Ahora, presidido por Juan Formell, está programado para junio (entre los días 11 y 15) y no en noviembre. Sólo para turistas e invitados, en moneda convertible.

Si sobre la marcha no se suma alguien, la lista de invitados es poco tentadora. Se anuncia al cantante español Dyango (¿se acordaba de él?) y a Los Pigmeos del Congo.

El primero de los festivales fue en 1967. Vino Massiel, casi adolescente y acompañada por su papá. Cantó, minifaldera y rebelde, Aleluya y Rosas en el mar. También el italiano Sergio Endrigo, un cantautor comunista que escribió algunas de las más bellas y tristes canciones de la época. Y su compatriota, Jenny Luna. Trate de convencer a alguien que era ella, a ritmo ye-yé y no Rita Pavone, la que cantaba aquello de “un clavo saca a otro”.

El segundo fue en 1970. Aún lo recordamos con nostalgia. Era la furia del pop español. El único pop que permitían en Cuba. El rock anglosajón era demasiado inconveniente. Diversionismo ideológico, decían los censores. El rock y las melenas, aunque ambos estuvieran podados, incordiaban tanto al Caudillo Franco como al Comandante Fidel. Sus prejuicios y moralinas de autócratas gallegos con mando de tropas, vidas y haciendas, no diferían mucho.

Al festival del 70 vinieron algunos de los principales conjuntos del pop español: Los Bravos, Los Mustangs y Los Ángeles. Tras ellos, peregrinamos un grupo de amigos a Varadero. No eran los Cream con el divino Clapton ni nuestros idolatrados Rolling Stones, pero como dirían ahora mis hijos, no había más nada entonces. Al menos, al alcance de nosotros, fallidos prospectos del hombre nuevo.

El mayor de nosotros, tenía 17 años. A mí, me faltaban dos meses para cumplir los 15. A duras penas, hambreados y esquivando a la policía, logramos estar en el anfiteatro de Varadero a tiempo para la perreta contestataria y con botas rusas de Silvio Rodríguez. Éramos entonces tan ingenuos que aún nos creíamos que Silvio cantaba por nosotros.

En realidad, los grupos españoles fueron un fiasco. Los superaron los músicos italianos de los Dick- Dick con “Il primo giorno di primavera” y su versión de California dreaming, o las guitarras hippies de la polaca Marila Radowicz.

Los Bravos vinieron sin Mike Kennedy (demoraríamos más de 25 años en tenerlo por acá con “Black is black”). Los Ángeles, estuvieron angelicalmente normales. Canciones bonitas y nada más. Los Mustangs sonaban mal (incluso para la época) con sus versiones de los Beatles. Por suerte, los secundó la Orquesta Cubana de Música Moderna. Puso rica a balancear el agua en la batea. Lo mejor de la noche fue el solo de batería de Enrique Plá en “Evil ways”.

Esa noche, nos detuvieron en la playa. Era viernes y hacía frío, pero pretendíamos pernoctar hasta la noche del sábado. Nos despertaron las linternas de los guardias y el ladrido de los perros.

-Estos van completo Camaguey- dijeron mientras registraban las mochilas y nos esposaban.

En una de las espantosas novelas policiales del realismo socialista escritas durante el Decenio gris, descubrieron a un espía infiltrado porque no entendía el significado de “completo Camaguey”. Sólo alguien que hubiera vivido en Cuba en esos años podía entender el sentido ominoso de la frase. Nosotros lo entendimos perfectamente.

Amanecimos en un mugriento cuartel policial, lleno de carteles que prometían convertir en victoria el revés de la zafra de los 10 millones. Por suerte, sólo nos echaron de Varadero. A cajas destempladas. Un jefe policial que apestaba a sudor, tabaco y pescado, nos advirtió que si no nos esfumábamos de Varadero en las próximas 4 horas, iríamos a dar a los cañaverales de Camaguey.

Aquella experiencia me curó el vicio de los festivales. De todos modos, Varadero fue solo para los turistas y la elite.

Muchos años después, Oscar de León, pedía cable al son de las canciones del Benny, imponía la salsa y hacía olvidar el desastre de Granada. Lo vi por televisión. Así veré este nuevo festival, eso si, sin olvidar el desastre, perdón, la sucesión. ¿Para qué si no, festivales?
luicino2004@yahoo.com

1 comentario:

Anónimo dijo...

Magnifico su articulo, pero ´´Un Clavo Saca a Otro´´ es de la cantante Jenny Luna. No es por Rita Pavone como muchos piensan.