jueves, 29 de mayo de 2008

Editorial Año I Num. 22


Cuba es un estado totalitario, patrón, clientelar con una economía parasitaria y esclavizante diseñada contra su población. Este modelo económico está concebido para mantener el poder en manos de una élite improductiva y autoritaria. Esta élite es gestora de uno de los proyectos de ingeniería social más cueles y esclavistas que ha conocido la historia del mundo.

Hechas estas precisiones, vale decir que los cubanos están asistidos del derecho a cambiar su triste destino. Para ello han de ejercer sus derechos políticos. Ejercer estos derechos y hacer política requiere cuantiosos recursos. Estos recursos económicos han de ser aceptados de donde vengan. Ya sea de los estados democráticos más exitosos de Europa, o de los Estados Unidos de Norteamérica o de la próspera comunidad cubana en los exilios del mundo.

El pataleo de la dictadura a partir de la supuesta participación de las más prestigiosas figuras de la Oposición Interna, organizaciones de la Sociedad Civil como fue el caso de las Damas de Blanco en lo que denominan ‘complicidad con el terrorismo’, causa risa.

Hace ya algunos años, el gobierno cubano invierte cuantiosos recursos en campañas mediáticas dirigidas a satanizar a adversarios tradicionales, de un tiempo en que el gobierno de la familia Castro entrenaba ‘condotieros’ y entregaba patentes y licencias para matar.

Primero todo fue dirigido contra el Dr. Orlando Boch, luego le tocó su turno al promocionado Luís Posada Carriles, ahora le toca al Sr. Santiago Álvarez. En relación con Posada Carriles, ni siquiera con él, las cosas están todo lo claras que debían estar. Aunque fue juzgado en Venezuela sin que su culpabilidad haya quedado esclarecida, el gobierno de los Castro insiste en sus demandas, quizás como una forma de mantener vivo de alguna forma el diferendo que sostiene contra el gobierno de los Estados Unidos. Bueno, este desgaste o este enfoque, es el enfoque y el desgaste del gobierno cubano. No hay que detenerse mucho o poco en ello.

Han dicho que la Sra. Marta Beatriz Roque recibió contribuciones provenientes de un terrorista y por este carril han complicado a otras figuras políticas opositoras y hasta a las Damas de Blanco. Ser Cuba como ya afirmamos, un estado patrón y clientelar, que priva a su pueblo de derechos y recursos para vivir con decoro, establece la premisa para que su Oposición Interna y las organizaciones de activistas que luchan por el Cambio democrático, acepten la ayuda económica que aparezca.

Para la libertad no deben existir trillos cerrados. Si en su momento, el régimen de los Castro se alió al Imperio Soviético, la Oposición sin falsos sonrojos puede y debe aliarse al pueblo y al gobierno de los Estados Unidos, a las naciones democráticas europeas e incluso al estado democrático de Israel. El Belarús de Lukashenko y el Zimbabwe de Mugabe, han de ser execrados de forma clara, al igual que los terroristas fundamentalistas árabes y el resto de las dictaduras-aldea que en el seno de la Organización de Naciones Unidas (ONU) cierran filas con la dictadura cubana.

Por otra parte, ya es hora de que los promotores de la democracia en el mundo cierren el pico a los cotorrones del régimen cuando estos traten de mancillar a los luchadores por la libertad en la Isla llamándoles ‘mercenarios’. La Oposición Interna cubana debe ser financiada por los amigos de la democracia a lo largo del mundo. Un país que en fecha muy reciente autorizó la tenencia de teléfonos celulares, computadoras y DVD y que impide la libertad económica de sus ciudadanos, no está calificado para decidir que vías son justas o no para el financiamiento de una Oposición Interna privada de todo, al igual que el pueblo cuya libertad defiende.

No es moral que los que lo poseen todo a título de pillaje, cuestionen a los que luchan sin tener nada. Los que privan al pueblo cubano de Internet, de televisión por cable e incluso de radios portátiles, debían ser excluidos del concierto de las personas decentes.
Semanario Digital Primavera

1 comentario:

El Negro dijo...

En Cuba, tiranía , miseria y hambre. En los Estados Unidos de América, riqueza, garantías y libertad (tanto individual como política. No es dificil escoger, y como dijo Patrick Henry, cuando votó a viva voz por la libertad: -Dadme libertad o dadme muerte. LA FUERZA ESTA EN EL PAIS.