jueves, 29 de mayo de 2008

POLÍTICA, Consumismo y castro-fascismo de izquierda, Juan González Febles




Lawton, La Habana, mayo 29 de 2008 (Semanario Digital Primavera) El sistema implantado en Cuba en 1959 es para los cubanos mucho peor que lo que el nacional socialismo fue para los alemanes. El nazismo de Hitler valoraba a los alemanes y los colocaba por encima del resto de los mortales. El régimen de Fidel Castro y su ingeniería social aplasta las expectativas y los sueños de una vida mejor de los cubanos. Son regímenes parecidos pero en esencia muy diferentes.

En una de las últimas reflexiones atribuidas a Fidel Castro, este la emprende contra el candidato Barak Obama. No se trata de que el Sr. Obama se disponga a hacer algo sustancial contra su régimen. Sólo prometió retirar las restricciones a los viajes y al envío de remesas. Entonces, queda demostrado que lo que permita que los cubanos tengan una vida mejor, marcha contra la ingeniería social diseñada por el régimen de La Habana. El consumismo en que vive la élite de poder, es para disfrute exclusivo de esa élite. No está bien que el pueblo cubano disfrute de la modernidad y de las maravillas que la libertad creó para la humanidad en la era de Internet y los satélites.

Los automóviles nuevos, las casas cómodas, los viajes y las cuentas de banco en el extranjero, la posibilidad de hacer riquezas sin sobresaltos, Internet y la TV libre y por satélites, es para ellos y sólo para ellos. Es decir, para Raúl Castro, su familia y sus miñones.

Manuel Marulanda Vélez ‘Tiro fijo’ murió el pasado 26 de marzo. Lo hizo en una fecha de apoteosis de lo oscuro. En esa fecha de 1959, se fundó la policía de Seguridad del Estado castrista. La muerte de Marulanda fue ocultada por las FARC hasta ahora. Para ocultar el hecho, existen las mil y una razones usadas de forma tradicional por esa, a la que podíamos calificar de secta de conspiradores y falsarios. No hay necesidad de calentarse los metales en busca de un por qué. Son simplemente así y no cambiarán.

La secta que agrupa a los Marulanda a los Castro, a la izquierda siniestra de STASI, la falange católica oportunista de Europa, los cofrades de los Foros en América, o la KGB en el poder en Rusia, entre otros, siempre tiene algo que ocultar. Como los vampiros de las fábulas, prefieren la noche, se nutren de sangre y se mueven por el terror.

Optan por la esclavitud y el temor, o la esclavitud del temor. Sienten como muy peligrosa la felicidad o su búsqueda. Detestan la libertad en todas sus manifestaciones. Por esto, Castro o el amanuense que escribió sus reflexiones, teme el levantamiento de las restricciones prometido o anunciado por Obama. Por esto, prefieren agitar el embargo norteamericano para legitimar el sostenimiento de los amarres totalitarios que pesan como una losa sobre el pueblo cubano.

El caso es que esto es lo que conviene a los intereses de La Secta. Pero por otra parte, basta ya de hablar de Fidel Castro como si estuviera vivo. Fidel Castro está muerto. Como sucedió con el generalísimo Franco, con ‘Tiro fijo’ Marulanda, como sucede de forma regular con los dictadores entre La Secta, Castro está muerto. Ocultan su muerte para usar su capital simbólico acumulado y ganar tiempo contra la libertad.

Una dictadura, (dicho de forma simplificada) es la suma de todas sus prohibiciones. Esperar que Raúl Castro elimine la razón de ser de su régimen es absurdo. Si elimina las prohibiciones de viajar, de usar Internet, de vivir donde a uno le plazca o de hacer riquezas al margen o en contra de su régimen, se acabó todo para ellos.

Para empezar, se hace necesario que alguien diga de una santa y buena vez que: El rey está desnudo. O lo que es igual, que Fidel Castro está muerto. Si está vivo, que se presente ante la prensa internacional. No importa que sea la complaciente prensa residente en Cuba. Que salga y converse para conocer que está efectivamente vivo o efectivamente muerto, ya sea política o físicamente.

No hay por qué hacerse cómplice por más tiempo de algo que tiene todas las trazas de ser una operación de inteligencia de La Secta. Es menester saber ahora que Fidel Castro está efectivamente muerto.
jgonzafeb@yahoo.com


4 comentarios:

BuenavistaVCuba dijo...

Excelente comentario, pero les recomiendo que pongan un titulo al editorial, siempre. Es mejor para ponerlo como link en la red y para que aparezca en los buscadores.

El Negro dijo...

Estimado Gonzáles Febles: Lo que sugiere "buenavistavcuba" es acertado y recomendable. Tu voz es fuerte, pero necesita difusión, difusión, difusión, difusión...

El Negro dijo...

Quisiera que cualquier lector me ilustrara. ¿Existe algún país en el mundo que después de 50 años de tiranía, por parte de un gobernante fallecido, acepte humildemente el relevo representado por el hermano del tirano muerto?
Tiranía se define políticamente como el poder adquirido mediante la fuerza o el engaño. Lo que verdaderamente me gustaría saber es, si a los ojos de los extranjeros, los cubanos somos menos o valemos menos que ellos.

Psic 101 dijo...

Las razones que han tenido Fidel y Raúl para odiar a los cubanos son tempranas y profundas, y no tienen nada que ver con nacionalismo. Su padre no sirvió en los ejércitos del Rey con lealtad y valor, sino que fue un vil desertor, lo que es peor, desertor bajo fuego enemigo. Este desertor buscó refugio en Birán; y a la vez, odiaba al cubano y al español, porque sabía que a España no podía regresar. En aquella época los traidores no cabían en España. La única visita social que se recibía en su finca era la del Sgto. Mirabal, jefe del puesto de la Guardia Rural, un hombre bastante brutal y achinado. Se hizo rico con la protección de dicho sargento. La madre de la familía (existe un retrato) usaba un cinturón con dos baquetas que cargaban revólveres Colt, calibre 45, armas de reglamento de la US Calvary y de la Guardia Rural. ¿Pueden uds. imaginarse, aunque sea por sólo un momento, las conversaciones que Fidelito y Raulito oyeron en torno a aquella mesa familiar? La brutalidad, ignorancia y la protección de un sargento formaron sus personalidades, y no podían sembrar otra semilla en las mentes de unos niños que no fuera la terrible tragedia y el odio que estamos viviendo. Arbol que crece torcido...