jueves, 21 de agosto de 2008

Transporte público por ómnibus ‘la alcancía del gobierno’

La Habana, agosto 21 de 2008, (SDP) El transporte público por ómnibus en la capital, especialmente las rutas servidas por ómnibus articulados de fabricación china y europea, funciona como un mecanismo deshumanizado de recaudación de dinero para las arcas del estado. Lo anterior, constituye la conclusión de observadores y grupos independientes de estudiosos sobre aspectos de la realidad social en la Isla.

El servicio ha sido concebido sin los tradicionales inspectores de ruta, ubicados en las paradas más estratégicas y que en su momento velaron por el respeto a los horarios e itinerarios en cada ruta. Otra característica es la falta del conductor-cobrador. Las consecuencias directas de todo esto se traducen además de ahorro para el estado, por la reducción en las plantillas, en que los viajes en cualquiera de estas rutas, se convierten en interminables y torturantes por su lentitud. La falta de conductor-cobrador, obliga a los pasajeros a depositar un peso (cup) sin recibir el cambio de 0, 60 centavos cup.

Esto vino aparejado a una ‘escasez’ de moneda fraccionaria nacional, que muchos atribuyen a un plan del propio gobierno, para obligar al pueblo a pagar un peso por un servicio tasado en 0, 40centavos cup. Muchos piensan que el gobierno pretende aumentar con carácter oficial y permanente la tarifa del transporte por ómnibus. Que han recurrido a su nocturnidad y alevosía habituales, para promover otra medida impopular. Que apelan otra vez a ese estilo alegre de banda de forajidos, por el que han optado para gobernar.

Los nuevos y promocionados ómnibus articulados, no han sido tropicalizados. Quiere decir que con sus amplios ventanales de cristal cerrados a partir de su diseño original, el calor se incrementa. Este calor, unido a una lentitud de tren lechero deviene una molestia más para el pasajero. Además de verse obligado a pagar de más, viajará en las peores condiciones que alguien pueda imaginar.

Una pasajera en la parada de cabecera del articulado P3 en la calle 24 en el Vedado, mientras hacía la cola y esperaba bajo el sol que el ómnibus iniciara su recorrido, dijo: “Esta gente no coge guaguas. Ni el cabrón del ministro, ni quien diseño esta mierda. Ahora tengo que ir incómoda, sufriendo calor y esta gente me robará 60 centavos porque no hay conductor ni cambio. Lo hacen para echarse el dinero de uno en el bolsillo. ¡Esto no tiene arreglo!
SDP

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