jueves, 26 de febrero de 2009

DEJA QUE YO TE CUENTE, Carlos Ríos Otero


Santos Suárez, La Habana, febrero 26 (SDP) La película del sábado con atavío “made in USA” y lenguaje de adultos, violencia y sexo ya no es el programa televisivo preferido del cubano de a pie. Ahora el público prefiere el humor crítico, incisivo e irónico, made in Cuba. Lo ha encontrado en Cubavisión cada miércoles a las 20:30 horas en los 25 minutos del espacio “Deja que yo te cuente”.

El programa cómico se divide en 3 prismas. El primero trata de un campesino supuestamente tonto y celoso con su hija. La guajira recuerda a Eloísa Álvarez Guedes. Los cooperativistas afirman que el presidente de la cooperativa es igual que el anterior: nada más promete. Se viste con guayabera blanca, usa gafas Ray Ban y dispara discursos corre-caminos. En el último episodio, un viejo de verde olivo era uno de los que perseguían con escopetas a un perro jíbaro.

En el segundo, hay una amalgama de indisciplinas en el taller Bartolete Pérez. Más sugerente es el nombre del otro taller: Rosca izquierda. Los obreros se ausentan continuamente para resolver problemas personales. La dirección de la empresa usa su carro para ir a la playa de Varadero, sólo para turistas foráneos y altos funcionarios. El nombre del jefe lo dice todo: Lindoro Incapaz. Éste se apoya en el auditor, que continuamente amenaza a los empleados con actas de advertencia y cárcel. La misma práctica de las autoridades.

Sin embargo, el tercero es el más sonado. Es el reportaje que la periodista Flor de Anís hace al Profesor Mente de Pollo. Éste arremete sin ambages contra los problemas del sistema.

No es casual que el periódico Trabajadores, órgano oficial de la CTC, el 16 de febrero haya atacado al afamado Profesor por “aprovechar la licencia artística” para criticar la emulación. Lo califica de oportunista porque “la emulación consolida la base socialista y requiere de más inteligencia que la última broma del Profesor Mente de Pollo”.

Comenta el pueblo que Mente de Pollo revuelve la mierda.

Dice Mente de Pollo que somos un pueblo extremadamente culto, el griterío de los pregones desapareció. Ahora tocan la puerta, te saludan y amablemente te ofertan todo tipo de carnes rojas, langostas, camarones. Todo en veda, excepto para los turistas y la elite.

Según el Profesor, no es necesario el lenguaje hablado. Llegas a la bodega, entregas la libreta de racionamiento y el bodeguero sabe lo que quieres, no es necesario que medien diálogos. Así, ya de paso, te ordenan lo que tienes que comer.

Además de reprochar lo malagradecidos que son los que ya no quieren ni mirar a los hoteles, en el reportaje del 19 de febrero comentó Mente de Pollo sobre el espacio vital: “Antes vivían tres personas en palacios de 500 metros cuadrados. Sin embargo, ahora en Los Palacios viven 500 personas en tres metros cuadrados”.

En el mismo programa, al comentar que hay una tendencia a la reducción, el Profesor explicó que las pastillas de sopa de pollo o de res son suficientes para el pueblo.

La gente hace su propia lectura de los chistes de Mente de Pollo y los censores quieren limitar “Deja que yo te cuente”. Así están las cosas en Cuba.
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