jueves, 14 de mayo de 2009

MACBETH, O LA ECONOMIA CASTRISTA 2, Paulino Alfonso

Lawton, La Habana, Mayo 09 del 2009. (SDP) Entonces, ¿de donde sacamos el dinero? Esa es la pregunta preferida del Anciano.

En 1978, la Madrecita Rusia, nos mandaba tanto que podíamos darnos cualquier lujo. Me refiero al Anciano, ya que el pueblo estaba OBLIGADO a consumir lo normado por una implacable libreta que no permitía a los esclavos (me incluyo) interrumpir los altos designios del entonces joven, apolíneo y viril Comandante en Jefe.

Eran los tiempos felices del escolta chismoso que encontró Oscar Haza para su Zoo de esbirros, nueras y queridas desechadas por el Anciano y sus hijos, los cuales con un arreglito monetario, revelan chismes de alcoba tan antiguos que ni el Anciano se acuerda.

En la primera parte de esta crónica decía que para terminar la guerra en Nicaragua, no las borracheras de los hermanos Ortega y Tomas Borges, en San Carlos, Costa Rica (claro, allí no había guerra) hubo que botar 15 ministros (bastante anodinos por cierto) pero que impedían el Gran Salto.

Mientras Edén Pastora, Bayardo Arce y Patricio La Guardia, se batían como leones contra las tropas de Somoza y el defenestrado Fernando Ravelo, “Salchicha”, a la sazón embajador, con la venia de Torrijos, Figueres, Carter y el billete del Sultán Castro I, trasladaba las armas que le daba Noriega, a través de dos fronteras. Que bueno son los yanquis cuando quieren ¿verdad?

En fin, ¿en que consistió el Gran Salto? Nada menos que en la resurrección de la Gusanera. Sí, los mismos “traidores, pederastas y lacayos del imperialismo” que 20 años atrás habían abandonado el sueño del Líder y a su patria. Pero, que gracias a un trabajito del viejo Méndez Cominches, entonces Director de Inteligencia, el Coronel Padrón (no confundir con el ejecutado) y Tony La Guardia, reclutaron personajes tan rocambolescos como el Pastor Espinosa, Napoleón Vilaboa, Wayne Smith y otros bufos.

Armaron una operación que en 2 años aportó la modesta cifra (con la cotización de entonces), de 850 millones USD netos, sin contar que se abrió el camino para la viajadera y un jugoso negocio que por espacio de 22 años produjo un ingreso total neto de 20 billones USD. Sí, leyeron bien, esa fue, es y será la Sra. Remesa.

Fue el famoso plato de lentejas, por el que el Comandante Belarmino Castilla Más se perdió de la misma forma que Matías Pérez. Fue por preguntarle al Líder, que si él sabía el precio que se iba a pagar en materia política. Belarmino no fue la única baja colateral. Fueron 600,000 miembros del Partido y la Juventud Comunista que tuvieron que ver un video de 6 horas donde el hoy Anciano explicó, con lujo de detalles, el por qué del Gran Salto (claro, de mentiritas).

Aunque parece que la historia le dio la razón a Belarmino, ya que 2 años después de entrar la comunidad cubana en el exterior, escaparon 130,000 afortunados cubanitos que 20 años después se vuelven locos para seguir pagándole el rescate de sus seres queridos a la familia real. Si no lo cree, pregúntele a la periodista Mirtha Ojitos.

Después de esta locura y la cagástrofe del 89, aparecieron los Chávez, Zapateros, Moratinos y comparsa, que se creyeron que los delfines Lage y Pérez Troque iban a sustituir a la Falange Geriátrica, ¡Pobrecitos!

Esperen otro gran salto en los próximos meses. Siempre que se han visto sin Cash, apuntan al Norte. Allí, citando a un amigo taxista y semi analfabeto, está la máquina de hacer verdes. Lo demás es wishful thinking.

Además, ninguno de la falange geriátrica va a pagar las deudas contraídas con los “inocentes” banqueros norteamericanos. Por muchos promo que hagan, los entusiastas compadres del Caucus y los “blanquitos” Delahunt y Flake, van a tener que coger una larga cola. Para entonces, a lo mejor, les paga Leroy, mi ahijado, que en marzo arribó a la florida edad de UN añito. Hasta entonces, me despido como empecé: “Having won a battle, you must yet fight, I wish you all, a very good night”. (Vencida una batalla, que vos aún tenéis que luchar, les deseo muy buenas noches).
palest44@yahoo.com

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