jueves, 21 de mayo de 2009

MILITARISMO EN CUBA. Alvaro Yero


Mantilla, La Habana, 21 de mayo de 2009, (SDP) Es visible que desde hace un tiempo aumentó la presencia de militares en las calles e instituciones cubanas. Sucede cuando se debate el inmovilismo político oficialista y las necesidades de nuevas y plurales reformas económicas y aperturistas.

Hay una fuerte evidencia que desde la nominación presidencial de Raúl Castro, el gobierno temeroso de una explosión popular a decidido sacar a las calles sus fuerzas antimotines y medios blindados. Por lo que en las cuadras y avenidas, pueden verse grupos de militares de intervención rápida, entre otros tristemente celebres por reprimir a civiles o grupos opositores a la política oficial.

Recientemente según declaraciones indiscretas de miembros del MININT, el gobierno indicó que reprimirán sin contemplaciones a todo o a todos los que se manifiesten en contra del gobierno y su ideología única. Representantes de grupos opositores han expresado esta preocupación valida y han referido no saber el tipo de peligros que correrán las personas que los componen. Semejantes órdenes dejan las manos libres a los militares para acciones poco claras. Estas pueden ir desde golpizas, hasta el asesinato de desafectos entre políticos, civiles y periodistas independientes, situados en la mirilla oficial por exponer al mundo los desmanes del aberrante sistema político militarista. Sus prácticas, constituyen delitos de lesa humanidad y se asemejan mucho a las de otras dictaduras, como las de, Stalin, Hitler y Pinochet.

Recientemente el destacado periodista Guillermo Fariñas Hernández en su libro (Radiografía de los Miedos en Cuba) explicaba en uno de sus capítulos que varios eran los motivos de los miedos militares y civiles, porque el mismo método de terror decretado por el gobierno, ha calado en la mentalidad oficial y gobernativa y hace al gobierno y sus militares, víctimas también.

Actualmente las instituciones han sido renovadas. Cambió el mando civil y se entregó a personas que ostentan cargos y grados militares. Esto ha ocurrido desde niveles de gobierno, hasta niveles civiles e institucionales. Algunos sociólogos y estudiosos del tema dicen que, evidentemente la política Raulista se mueve hacia la generalización del militarismo, dentro de unas supuestas transformaciones, sin beneficios visibles para la economía o el pueblo. Sin pizca alguna de apertura político social. Aunque no han tenido apoyo mayor, los sectores políticos oposicionistas que luchan pacíficamente por restablecer el orden constitucional pluralista tradicional, deben tener en cuenta que hay que continuar la búsqueda de la libertad sin cansancio.
yerofelipe@gmail.com

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