jueves, 23 de julio de 2009

DERECHO DE GRACIA, Osmar Laffita


Boyeros, La Habana, julio 23 de 2009 (SDP) Después de conocerse la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos de desestimar la solicitud de revisión de las condenas impuestas a los 5 espías cubanos, el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón, en un insolente acto de desinformación, planteó como respuesta al fallo de la última instancia judicial que “Obama con una firmita” puede poner fin a lo que él cataloga como tragedia, dado que “tiene la obligación moral de hacerlo”.

Tal parece que al señor Alarcón se le olvidaron los aspectos más sobresalientes del libro Espíritu de las Leyes, escrito por Carlos Luis de Secondat, barón de la Brede y de Montesquieu, publicado en Ginebra en 1748 y que es obligado material de consulta en todo lo referido al constitucionalismo parlamentario moderno. Montesquieu dejó claramente establecido que los gobiernos se caracterizan por la existencia de 3 poderes totalmente separados: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Este es el sistema que equilibra a los gobiernos y evita que una sola persona (léase monarcas absolutos, tiranos o autócratas) controle por sí sola las riendas del estado, dado que con la vigencia y el respeto de la tripartición de poderes es muy difícil que florezca el despotismo.

El presidente de la Asamblea Nacional de Cuba olvidó, desconoce o concientemente omitió la vigencia del derecho de gracia que gozan los presidentes de los Estados Unidos. Tal facultad de ejercer la clemencia ejecutiva está contenida en el Artículo II, Sección 2 de la Constitución y ampara al presidente para que pueda ejercer la facultad de conceder el perdón o denegarlo, únicamente a los delitos federales.

Como jurista y conocedor de los complicados mecanismos legales reinantes en la Unión Americana, es muy dudoso que Ricardo Alarcón no sepa que dicha indulgencia solo es concedida si los condenados aceptan previamente reconocer los delitos en que han incurrido. Esto no será posible porque desde hace 10 años el gobierno cubano ha montado toda una parafernalia en afirmar que los 5 espías son inocentes y que en los juicios, la fiscalía, la jueza y el jurado estaban totalmente parcializados, presionados y amenazados y por ende, sus decisiones respondieron a los designios de los sectores más recalcitrantes del exilio en Estados Unidos.

Alarcón sabe que verdaderamente esto no fue así. Hay algo que olvidó. Desde la fecha del arresto, juicio y condena de los 10 integrantes de la Red Avispa (dos lograron huir), el proceso tuvo una amplia cobertura por la prensa local e internacional. Pero fue sólo en el año 2001, cuando ya habían transcurrido 3 años, que el pueblo cubano pudo saber, de manera manipulada y escandalosamente tergiversada, el final del proceso no contra 10, sino contra 5 espías cubanos.

Todo apunta a que a las autoridades cubanas no interesó que el pueblo estuviera al tanto de lo que ocurrió con los otros 5 agentes arrestados que decidieron colaborar con las autoridades norteamericanas y lograr la reducción de sus condenas. Como los hechos demuestran, los únicos que les han interesado han sido los 5 que para ellos fueron y son víctimas de la injusticia del gobierno y el poder judicial de los Estados Unidos. Por ellos, guardaron silencio durante todo ese tiempo.

Esto de los 5 espías es una muestra evidente del más escandaloso manejo de los medios, el parlamento cubano y las mal llamadas organizaciones no gubernamentales, que se han limitado a cumplir las órdenes que dicta el régimen y a desarrollar una delirante campaña propagandística para que el pueblo cubano conozca lo que al gobierno le ha convenido del asunto de los 5 espías. Pero lo que verdaderamente ocurrió es algo que nunca se ha sabido.

La reacción de las autoridades cubanas ante la decisión de la Corte Suprema ha sido desplegar un profuso carnaval de denuncias y condenas tanto por la prensa como en las “tribunas abiertas”, en que cipayos y corifeos leen o repiten el guión que el gobierno les ha entregado para divulgar toda esa horrorosa mezcla de verdades y mentiras.

Ante tal inescrupulosa manipulación de los hechos, a los entendidos e informados en el tema les surgen infinidad de interrogantes. ¿Por qué las autoridades cubanas hablan de una falsa inocencia y sin embargo callan ante las evidencias irrefutables de espionaje de los otros agentes que fueron apresados y condenados? ¿Por qué 5 de los espías son patriotas, héroes venerados y los otros han sido definitivamente borrados y el pueblo cubano no sabe nada de ellos a pesar de haber cumplido misiones quizás más importantes que los afamados 5 héroes?

La respuesta quizás se pueda encontrar en la desproporcionada campaña mediática, tanto interna como externa, sin ningún control del gasto del dinero de los contribuyentes cubanos, para demostrar la inocencia de los 5 espías. De decir la verdad sobre el juicio, quedaría demostrado que desgraciadamente, la opinión pública cubana nunca ha contado con la información necesaria para juzgar por sí misma las irresponsables acciones de su gobierno.
ramsetgandhi@yahoo.com