jueves, 16 de julio de 2009

LA CRÓNICA ROJA DEL BARRIO, Luis Cino




Arroyo Naranjo, La Habana, julio 16 de 2009 (SDP) A Polo Martínez Prieto lo apuñalearon el 12 de junio. Tiene 85 años y estaba a una decena de metros de su casa, en la calle Felipe Almeida, cuando lo atacó un mulato joven a quien no conocía. El muchacho guardó el arma y desapareció. El anciano dice que tiene que haber sido una confusión.

Unos días después, a Orestes lo hallaron muerto en su casa. Vivía solo en la calle Sexta. Estaba tirado en el piso, apuñaleado. Era barbero, tenía más de 50 años pero aparentaba menos de 40. Orestes era homosexual. Desde el principio, la policía sospechó que fue un crimen pasional. Después descubrieron que el asesino fue un muchacho del barrio que varios años atrás había sido su amante. Dicen que Orestes lo violó cuando tenía 14 años de edad. El padre del muchacho también está preso. En el interrogatorio, el asesino confesó que su padre le dijo que tenía que matar a Orestes para limpiar su honor. Que no se preocupara, que él con la chapistería ganaba suficiente dinero para que no le faltara nada en la cárcel.

Luego de varias semanas de agonía, falleció una mujer a la que su hijo golpeó con un martillo. Se llamaba Justina. El joven, Ariel de nombre, la culpaba de la muerte de su hermano Lázaro, que se lanzó hace más de diez años del balcón del edificio. Los días antes del crimen, sólo hablaba de su hermano muerto, de la presunta culpabilidad de su madre y de que “buscaba el camino del Señor”. Ariel es negro, alto, flaco, tiene treinta y tantos años y asiste a un templo evangélico cercano. No está preso ni ingresado. Anda por el barrio y dice a todos que busca al asesino de su madre para matarlo.

Los tres hechos ocurrieron en junio en el Reparto Eléctrico, uno de los barrios más violentos de Arroyo Naranjo. Dicho municipio fue declarado por la policía uno de los más peligrosos de La Habana.

En el Reparto Eléctrico son frecuentes además de los robos con fuerza, las peleas con armas blancas. Ocasionalmente, alguien saca una pistola (en la zona viven muchos militares). Las peleas, que son más frecuentes entre viernes y domingo, generalmente se originan por deudas, borracheras o celos.

Las autoridades tuvieron que cerrar la Disco que funcionaba los fines de semana por las noches en la Casa de la Cultura. Alegaron que para evitar las broncas y el consumo de drogas entre los asistentes. Ahora el local sirve de sede a los trabajadores sociales.

A veces hay bailables en la plazoleta del cine, que está cerrado por filtraciones en el techo. La policía rodea el lugar y no deja pasar botellas de cristal mientras los chicos bailan timba y reguetón y beben alcohol en envases plásticos. Hace años, durante un bailable en que tocaron Pedrito Calvo y La Justicia, apenas sonó la música, hubo dos muertos y varios heridos.

Originalmente, el reparto lo componían las casas que en los años 50 construyó la Compañía de Electricidad para sus empleados en terrenos ubicados a un costado de la Calzada de Managua. En los años 70, entre los márgenes de la presa Ejército Rebelde y la Autopista Nacional, se construyeron apresuradamente varias decenas de feos bloques de hormigón al estilo soviético que servirían de viviendas de apartamentos, para militares y trabajadores destacados. Casualmente, la conflictiva zona de edificios al fondo del reparto, donde hasta los años 90 vivían asesores y técnicos rusos, es llamada La Siberia.
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