jueves, 16 de julio de 2009

GRADUADOS, José Antonio Fornaris.


Managua, La Habana. 17 de julio de 2009. (SDP). El año lectivo ha concluido en todo el país. La Universidad de La Habana graduó a otros 2 250 nuevos profesionales, del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE) egresaron otros 1 171 ingenieros y arquitectos, y en la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) se entregaron otros 1 617 diplomas de profesionales.

Durante sus 45 años de creado, el ISPJAE ha graduado 49 775 estudiantes. La UCI es un centro joven, sólo ha realizado tres graduaciones a 4 623 egresados. Y la Universidad de La Habana, que es bicentenaria, ha graduado en los últimos cincuenta años a 105 403 estudiantes.

De acuerdo con datos oficiales, en el último medio siglo cerca de un millón de hombres y mujeres se han graduado en los distintos centros de educación superior existentes en el país.

La cifra, para una nación pequeña como Cuba que sólo tiene dentro de sus fronteras a un poquito más de once millones de habitantes, es muy significativa. Ese es un gran capital humano. Pero, ¿dónde están esos profesionales que su aporte al PIB del país y a su engrandecimiento espiritual no se nota?

Ana Iris es ingeniera mecánica y se dedica a vender yogur a domicilio. Maida es psicóloga y optó por ser ama de casa. Su esposo trabaja la herrería por cuenta propia y gana en dos días lo que ella devengaba en un mes de trabajo. Sonia es socióloga y también vende yogur a domicilio. Norma es ingeniera industrial y comercia frutas y tubérculos en un pequeño kiosco de una cooperativa agrícola.

Una colega que hasta hace poco fue la vicepresidenta de la Sociedad de Amistad Cuba-Haití me comentó, triste y alarmada, que el número de profesionales que iban a verla para indagar sobre la posibilidad de conseguir algún tipo de contrato de trabajo en Haití era enorme.

Del casi millón de graduados universitarios, 344 mil son pedagogos. Pero la crisis que está afrontando el sistema de instrucción en Cuba es por falta de profesores y maestros.
Hubo que “preparar” a la carrera a miles de maestros emergentes. Y el Estado se ha visto precisado a pedirle a los docentes retirados que regresen a las aulas.

Como eso no ha sido suficiente, se decretó un aumento salarial a partir del próximo curso escolar para todos los docentes. Dentro de dos meses, por ejemplo, un profesor general integral de Secundaria Básica, graduado de nivel superior con cuatro años de servicio y evaluado de bien que ahora gana 376 pesos mensuales, comenzará a devengar 600 (un dólar estadounidense al cambio oficial son 20 pesos) Un kilogramo de pollo vale algo más de tres dólares y una colcha para limpiar el piso, un dólar.

Un amigo pediatra asegura que con lo que ganaba su padre que era obrero en la compañía eléctrica antes del triunfo de la revolución, en casa había hasta auto. Ahora él se traslada en una bicicleta china marca “Forever” destartalada. Y todos los días de este mundo se lamenta de haber estudiado tanto para ahora vivir gracias a la benevolencia de unos familiares que residen en Estados Unidos, porque su salario de 625 pesos mensuales prácticamente no le representa nada.

¿Cuánto le habrá costado al país tener tantos graduados universitarios? El gasto valdría la pena si todos ellos se sintieran triunfadores y el resultado de esa gran inversión pudiera aunque sea verse.

Pero graduar para como máximo objetivo engrosar una estadística, crea más problemas que los que hipotéticamente esas personas pudieran resolver. La Unión Soviética se ufanaba de tener muchos más graduados universitarios que Estados Unidos.
fornarisjo@yahoo.com