jueves, 16 de julio de 2009

GUAPOS Y BITONGOS, Ramón Díaz-Marzo




Habana Vieja, La Habana, 16 de julio de 2009, (SDP) El mismo patrón de conducta humana se repite en todas las épocas. En Cuba, los Guapos se identifican como los más machos, los que llegado un momento donde se discute el honor, son capaces de matar. En cuanto a los Bitongos se les identifica como muchachos bien. Hijos de buenas familias que no son duchos en el arte del combate callejero y que en cuanto a discutir el honor dejan pasar, cuando son pequeños en las escuelas, carretas y carretones.

Los Bitongos son los que llegan a viejo y durante toda su vida viven sin tener conflictos con la policía. A los guapos en cambio, la mayoría provenientes de familias humildes de barrios marginales, se les identifica por su agresividad. Casi todos los Guapos han pasado por la cárcel, si ya no están en el cementerio. Y casi todos los Bitongos logran pasar por la Universidad o graduarse en alguna actividad que les permita ocupar plantillas de trabajo cuyo status social oscila entre la élite que gobierna y las dependencias del estado que median entre la humilde población y la cúpula del Poder.

El símil de los Guapos y los Bitongos es, por poner un ejemplo, lo que sucede en la tragedia de William Shakespeare, “Romeo y Julieta”, cuando dos familias que mantienen una rivalidad de siglos se oponen a que dos de sus familiares se amen. Estas familias son el equivalente de lo que siempre ha azotado a las sociedades modernas: las pandillas.

Esto es un tema muy vasto porque también las diferentes visiones políticas de cada país en cuestión son como pandillas. La diferencia entre un partido político y una pandilla es que el partido político es la Ley, y la pandilla un núcleo de poder ilegal.

Podríamos hablar cómo surgieron en los primeros años de la independencia de las 13 colonias norteamericanas, pequeñas reuniones de personas que si era necesario utilizaban el recurso de la fuerza con acciones criminales. Luego esto se modernizó con el surgimiento de las Mafias. También hay pandillas que tienen un nombre menos feo como son los masones, las congregaciones religiosas, la sectas secretas, tanto por intereses filosóficos, económicos, y religiosos.

El hombre individualmente es un cobarde que no puede vivir sin pertenecer o identificarse con un grupo. El origen de todos los males se encuentra en la necesidad de este condicionamiento del individuo al colectivo. El día que los hombres aprendan a vivir consigo mismo, el mundo será mejor. La esclavitud no ha terminado.

Yo, que me considero un librepensador (no un anarquista), podría decir que nuestro mundo está gobernado por un grupo de pandilleros y que la Historia la escriben estas pandillas con sus acciones cotidianas. Pero ahora verán cómo la dialéctica de la vida es importante. Al final, los que cuando niño eran unos Bitongos, en la adultez se integran a las pandillas que gobiernan el mundo.

Me fui del tema en 180º grados…

La semana pasada supe por un adolescente que en nuestra Cuba actual la juventud se divide en dos grupos. El adolescente me dijo los nombres que identifican a estos grupos, pero no llevaba mi libreta de apuntes ni la grabadora y eran nombres ingleses. El caso es que se vuelven a repetir los patrones que yo conocí cuando era más joven: los hippies y los guapos.

Los hippies se dejaban el pelo largo, le gustaba la música anglosajona, en especial los Beatles, por lo cual eran perseguidos por la policía nacional revolucionaria de Fidel Castro Ruz, y se dedicaban a hacer el amor, empastillarse y fumar marihuana. Muchos de estos jóvenes terminaron en los campos de concentración del Camaguey de los años 60.

Los Guapos de aquella época se dedicaban a ir a los carnavales a cortar caras, nalgas femeninas, disparar algún que otro balazo, y finalmente formar una carnicería como en los carnavales de Brasil. Por eso el gobierno, aparte de recoger todas las armas de fuego y prohibir que las gentes vayan a los carnavales con objetos perforo-cortantes, han reducido nuestros carnavales a un evento cultural sin importancia.

El adolescente que nos sirve para escribir este artículo alega que los Guapos de ahora son fans del reguetón que tenga abundancia en malas palabras. Mientras que los que serían los Bitongos de hoy, se identifican con el rock anglosajón.

Le pregunté al adolescente, ya que nuestra prensa oficial no lo refleja, si él tenía noticias de hechos sangrientos recientes entre los jóvenes. También le pregunté cómo se comportaban los jóvenes en nuestras discotecas. Me dijo que en las discotecas se comportan bien porque es un lugar cerrado y está concurrido por la policía, mientras que no ocurre así en los “bonches”.

-¿Qué es un “bonche”? –pregunté.

Dijo que un “bonche” es cualquier fiesta que se forme en cualquier barrio. Que por ejemplo, recientemente en el barrio de Lawton le celebraban los quince a una muchacha, vinieron gente desconocidas y se mezclaron en la fiesta que terminó a puñaladas y a tiros de pistola y la festejada (la quinceañera) terminó asesinada.

Este fenómeno ocurre en todos los países del mundo, pero de un modo especial en el hemisferio Occidental. Los gobiernos, los estados, de cada país, que son pandilleros organizados y con cierta ética, deberán diseñar para las futuras generaciones algún modo de que los jóvenes empleen su tiempo libre.

Se dice que el Hombre es como un Ordenador o un PC. Habrá que buscar para su formación durante la infancia, adolescencia y juventud, nuevos software que favorezcan a nivel individual su crecimiento espiritual.
ramon597@correodecuba.cu