jueves, 30 de julio de 2009

LA PRENSA CUBANA EN MEDIO SIGLO: 1959 – 2009, (I) Lucas Garve


Mantilla, La Habana, julio 30 de 2009(SDP-Fundación por la Libertad de Expresión)
Ante el camino recorrido por la prensa en Cuba en el último medio siglo, la interrogante que se impone es la siguiente: ¿Podremos algún día librarnos del daño conferido al periodismo después de tantos años de mediocridad oficiosa gubernamental?

REVISIÓN DE LOS ANTECEDENTES
Durante la dictadura de Batista, el gobierno intentó controlar la prensa, además de la censura directa, por sobornos a periodistas, por concesiones a dueños de empresas y por intimidación. Los largos períodos de censura de esta etapa (poco más de doce meses) hizo difícil que tantos periódicos y estaciones de radio pudieran subsistir sin otros ingresos que los de la venta de anuncios, circulación y programas. Solamente en la ciudad de La Habana, con un millón de habitantes, había más de 20 periódicos, junto a más de 30 radioemisoras, 5 empresas de televisión, un conjunto de medios de comunicación que no tenía ninguna otra capital latinoamericana.

El número de periódicos comenzó a disminuir inmediatamente después de la huída de Batista. Sus dueños eran figuras del gobierno o estaban muy vinculados al mismo. Cuando de los restantes medios de prensa, algunos comenzaron a disentir, el flamante gobierno revolucionario recurrió a la denuncia pública y la intimidación a los anunciantes, comerciantes e industriales, para que dejaran de usarlos como medios publicitarios y suprimieran los anuncios. Añadido a lo anterior, usó el procedimiento de crear problemas internos en las empresas periodísticas por medio de los empleados y obreros y de las asociaciones de periodistas que el gobierno controlaba ya.

Gracias a la influencia que gozaban las autoridades en el Colegio Provincial de Periodistas de La Habana, el 26 de diciembre de 1960, los miembros del organismo citado tomaron el acuerdo de imponer sobre todas las publicaciones periódicas la obligación de incluir en ellas, en forma de aclaraciones o apostillas, críticas a los editoriales y a las noticias que no estaban de acuerdo con el criterio del gobierno.

A los 30 días, cuando el periódico Avance se negó a publicar lo que todos denominaron “coletillas”, alegando la libertad de expresión e información estipulada en la Ley Fundamental, un grupo de empleados y partidarios del régimen asaltó violentamente los locales del diario, lo que fue sancionado como un proceder correcto por Fidel Castro, que más tarde atacó duramente al director del periódico y a dos redactores, quienes se marcharon del país de inmediato.

Una campaña contra la libertad de expresión, en conjunto, lanzaron los periódicos Hoy y Revolución, órganos del PSP y del Movimiento 26 de julio respectivamente. Paulatinamente, se cerraron periódicos, hasta quedar entre unos pocos, Prensa Libre y el Diario de La Marina. Sobre todo este último, se enfrentó al poder gubernamental con editoriales duros en contra del comunismo.

En Prensa Libre, publicó el Dr. Luís Aguilar León un artículo bajo el título “La hora de la unanimidad” en el que pronosticó la advertencia de que el país había llegado a “una sólida e impenetrable unanimidad totalitaria” y añadía con certeza visionaria: “La misma consigna se repetirá en toda la prensa escrita y hablada. No habrá voces en desacuerdo, ni posibilidad de crítica, ni refutaciones públicas. Con ese control se facilitará el adoctrinamiento y el miedo colectivo se ocupará del resto”.

Después de la toma de Prensa libre, le tocó el turno a la revista Bohemia.
garvecu@yahoo.com