jueves, 23 de julio de 2009

UNA BURLA CRUEL Y DESPIADADA, Laritza Diversent


El Calvario, La Habana, julio 23 de 2009 (SDP) A menudo, el diario Granma publica una sección, o algo parecido, titulada “Fidel en 1959”. En la misma se reproducen fragmentos de discursos pronunciados por el exmandatario en el referido año. La del miércoles 15 de julio llamó mi atención. Comenzaba con la frase: “consultamos al pueblo porque somos mas demócratas que nadie”.

Parece una ironía, ¿será que la publicaron con doble sentido? “Nosotros podemos retar a cualquier régimen que se llame democrático a que pruebe si en algún país hay más democracia y más libertad de la que hay en Cuba”, dice.

Cincuenta años después, rememorar ese discurso es una falta de respeto. Es recordarles a nuestros padres la ingenuidad de aquellos años. Verificar las mentiras después de medio siglo.

¿Será que olvidaron que hay más de una disposición, emitida por el “gobierno revolucionario”, que viola las libertades humanas? Una ley 88 que prohíbe ejercer el derecho a la libre expresión, opinión e información. ¿Consultaron al pueblo antes de ponerlas en vigor?

¿Tienen los cubanos libertad de movimiento? ¿Pueden salir y regresar al país cuando lo deseen? ¿Tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia dentro del territorio nacional? Quizás la pregunta sea: ¿por qué los cubanos emigran?

Dos millones y medio de cubanos residen en el exterior, otro tanto que emigra del campo hacia la ciudad. La mayoría de ellos, al tomar su decisión, tuvieron que pedir permiso. Los que no, asumieron el riesgo de enfrentar una multa, una sanción, peligros en alta mar, etc.

Pedir permiso implica que alguien tenga el derecho a determinar si puedes o no hacer algo. En Cuba, para lo mas mínimo, hay que pedir autorización a las autoridades gubernamentales. Si quiere ampliar, dividir o remodelar su casa; si quiere viajar al extranjero; si quiere vender pirulí en la esquina; si tu primo de Santiago de Cuba quiere pasar las vacaciones en La Habana, contigo y en tu casa. ¿A eso llaman libertad?

¿Seguro que pueden someter a “la consideración del pueblo” las medidas que toma y sigue “el gobierno revolucionario”? ¿Están convencidos de que “la inmensa mayoría del pueblo” los respalda “en cualquier hora, en cualquier circunstancia, cualquier día, cualquier mes y cualquier año”?

Entonces ¿por que tantas ilegalidades e irrespeto por las leyes adoptadas por la dirigencia histórica, por parte de la ciudadanía? Creo que “las características de la revolución cubana” en todo este tiempo han variado sustancialmente.

Una cosa es decir que consultarán al pueblo y otro bien diferente es hacerlo. Publicar cincuenta años después lo que dijo Fidel en 1959, como si hoy tuviera plena vigencia, es una de dos cosas: pura hipocresía o una burla cruel y despiadada.
laritzadiversent@yahoo.es