jueves, 23 de julio de 2009

UNA FIESTA PARA EL MORBO, EDITORIAL Nro. 78

Celebrar la muerte y festejar el fracaso ha sido la constante de los últimos cincuenta años. A escasos tres días de la fecha más luctuosa y de mayor trascendencia en la más reciente historia cubana, hace calor en La Habana, han sido asesinados dos sacerdotes católicos en menos de seis meses y el gobierno de los Estados Unidos se prepara para prestar otro grandísimo servicio a la familia verdeolivo en apuros.

Todo parece indicar que los acuerdos migratorios que se discutieron con el gobierno de los Estados Unidos, garantizaran las famosas 20 000 visas. Esto representará un gran alivio en momentos en que la presión social en Cuba, se hace insoportable. La cifra de 20 000 visas a conceder por parte de los Estados Unidos, puede traducirse en 20 000 núcleos o familias, representativas de entre 80 ó 100 mil personas que legarán al beneficiario mayor, el gobierno de la familia Castro, automóviles, casas y dinero producto de las leoninas disposiciones y erogaciones que este gobierno ha impuesto en los trámites migratorios. A mediano alcance, puede esperarse un incremento sustancial en remesas para un futuro venidero. Con enemigos como este: ¿Quién necesita de los amigos?

La pandemia tipo A-H1 N1, roba espacios con su novedad a las intermitencias en sus reapariciones del dengue, que se hace endémico y cuya presencia es escamoteada sistemáticamente por las autoridades y los medios a su servicio. Los casi 150 afectados por nueva pandemia, parecen pesar más desde la preferencia mediática del régimen, que los centenares de personas afectadas con el dengue. Todo esto a pesar de que ambas, son de ‘afuera’.

Cuba continúa en su condición de estado-paria asistido por Venezuela. La economía no presenta signos de recuperación. La administración de la familia Castro se muestra reticente para llevar adelante las necesarias reformas económicas y seguimos empantanados en una miseria que parece no tener fin.

Las cárceles cubanas continúan comportándose como selectas sucursales del infierno. Pero para el mundo ancho y ajeno que nos rodea, el asunto carece de importancia. Se sigue a la espera de que el presidente Raúl Castro discuta ‘todo, todo, todo’, con el pueblo cubano, cuya paciencia, aunque parece no tener límites, comienza a dar signos de fatiga.

Mientras la OEA ‘defiende’ la democracia en Honduras, ningún gobierno de América Latina parece preocupado por su ausencia en nuestra Isla. Luego que una vergonzante caravana de presidentes electos en las urnas, rindió tributo al régimen y peregrinó a La Habana para posar con el tirano, a ninguna de las señorías latinoamericanas le preocupa el drama cubano, al cabo de cincuenta años de dictadura totalitaria de izquierda.

SDP se une al sentir de la sociedad civil cubana y amplios sectores de los medios políticos opositores, en la condena al secuestro y asesinato de la activista pro derechos humanos, Natalia Estemirova en la capital de Chechenia. Este crimen en Grozny, está inspirado en la crueldad medieval heredada de KGB por el actual régimen ruso. Rusia, es en la actualidad el sitio en que el asesinato político goza de impunidad. Esto constituye una advertencia clara para las figuras políticas que eventualmente, cuando colapse la dictadura, ocupen el podio político y quizás se vean enfrentadas a fenómenos similares, producidos por personas entrenadas por los criminales peritos de KGB, en los tiempos tenebrosos del socialismo real. Esperemos que para ese entonces, hayan encontrado un lenguaje común que les permita llegar a consensos viables para hacer frente a tales situaciones…

A cincuenta y seis años de aquel aciago 26 de julio, las cosas en Cuba llegaron al límite en que difícilmente alguien logrará empeorarlas. Se vuelve a tocar fondo. El aniversario 56 de los asaltos impíos de 1953, quizás sea recordado como una fiesta para el morbo. El convite ofrecido por un selecto grupo de ancianos desahuciados, negados a reconocer que están políticamente muertos.
SDP

1 comentario:

chiquitacubana dijo...

Les linkée en el blog. Abrazos