jueves, 23 de julio de 2009

UNA PLANIFICADA DESILUSIÓN, Guillermo Fariñas Hernández



La Chirusa, Santa Clara, Villa Clara, julio 23 del 2009 (SDP) Los órganos de Inteligencia-Contrainteligencia del gobierno castrista saben perfectamente que se enfrentan a seres humanos. Esto implica que escrutan hasta la saciedad las debilidades y motivaciones de los opositores no violentos que se enfrentan públicamente al totalitarismo.

Volvamos al hoy fallecido general del Ministerio del Interior Luís Felipe Denis Díaz, cuando impartía conferencias a cadetes en la Escuela Superior de la Contra Inteligencia Militar “Comandante Arides Estévez”, adjunta al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR). Esto era allá por los inicios de la década de los años 80, del pasado siglo XX.

Este alto oficial explicaba como ellos introducían agentes de la Seguridad del Estado en las guerrillas anticomunistas. Después hacían todo un trabajo de propaganda entre la “agentura”, para crearles una fachada y darles una fama ficticia de valientes entre los simpatizantes de los temerarios partisanos en las montañas del Escambray. Al ser finalmente “capturados” por las fuerzas militares del régimen, estos “afamados” comparecían ante la prensa retractándose de sus actitudes beligerantes. Una cuestión que chocaba y se contradecía con la fama acumulada por esos personajes entre los anticastristas.

Estas posiciones de pública cobardía no eran ordenadas por gusto, sino que buscaban a toda costa bajarle ante el pueblo el perfil de valientes combatientes para crear una automática depresión psíquica entre los que se enfrentaban a los comunistas. Además lograban que los suministradores de armas y otros avituallamientos para las partidas guerrilleras se frenaran a la hora de continuar con los necesarios suministros, cuestión que creaba suspicacias entre los exiliados y sus partidarios en el exterior que les ayudaban en la lucha contra el régimen totalitario.

Era uno de los procedimientos más usados por la Seguridad del Estado de aquellos tiempos. En el argot secreto se conocía como “Método de la Depresión Planificada”. Su objetivo consistía en disminuir las ansias de lucha y desilusionar a los contrarios al sistema, que por desgracia todavía (des) gobierna en nuestra patria.

Ahora, los disidentes pacíficos se enfrentan a esa misma Policía Política que recurrentemente utiliza los mismos métodos. Solo que en estos tiempos, los represores se han adaptado a las nuevas características del momento histórico por el que pasan y pulsean los inefables hermanos Castro y sus adversarios.

De pronto, unos muy “reconocidos” líderes nacionales de la disidencia no violenta se ven implicados en desfalcos de miles de euros, donados por organizaciones europeas que ayudan desinteresadamente a los demócratas cubanos. Y debido al trabajo de idealización por parte de las huestes represivas, muchos hermanos están decepcionados.

Precisamente, esto es lo que desean quienes reprimen a la oposición interna, crear un vacío de desencanto ante el notorio ímpetu de los antifidelistas. Es una manera preconcebida de tratar de frenar el impulso tomado por el periodismo independiente, los blog digitales, las bibliotecas independientes, los activistas de derechos humanos.

Es una forma de congelar sin grandes costos políticos la expansión por todo el país de la Agenda Para la Transición, el Dialogo Nacional o la Unidad Liberal de la República de Cuba. Detrás del desenmascaramiento de los “prefabricados”, lo que se busca es que reine la depresión entre los disidentes.

También se hace para reducir a cero la toma de las calles por valerosos contestatarios, ya sean estos hombres y mujeres. En este peligroso momento, cuando el tótem del comunismo tropical se encuentra muy enfermo, es demasiado peligroso reprimir a los opositores pacíficos en la vía pública, pues se pudiera producir una explosión social.

Todo esto lograría que hasta las distintas organizaciones europeas patrocinadoras de las actividades pacíficas de los anticastristas, ante estos desfalcos, tiendan a desentenderse de la realidad cubana. Ese fuera el mayor logro de la archifamosa Seguridad del Estado, dejar sin apoyo internacional material a quienes arriesgan día a día su libertad

En esta larga y dolorosa lucha contra el castrismo, nunca debe personalizarse el sacrificio en los más conocidos dirigentes, pues al final, ellos son personas con virtudes y defectos. Los partidarios de la democracia en Cuba siempre deben tener en cuenta que se enfrentan a un sofisticado aparato punitivo que para debilitarlos, usa también la desilusión planificada.
cocofari62@yahoo.es

No hay comentarios: