jueves, 30 de julio de 2009

PARA VENCER A SATURNO, Osmar Laffita


Capdevila, La Habana, julio 30 de 2009 (SDP) El régimen instaurado en Cuba 1959 se apaga, pero tal parece que la oposición Pro-democracia no acaba de hallar la forma de crear espacios de diálogo y llegar a acuerdos en los que predomine el pragmatismo.

La oposición no ha sabido capitalizar a su favor crisis que abarca a todos los estamentos de la sociedad. Esta crisis ha llegado a tan críticos límites que por primera vez está en juego la seguridad misma de la nación.

Ante esta alarmante realidad, las diferentes tendencias de la oposición inexplicablemente no han logrado alcanzar un consenso en los temas más urgentes que afectan a Cuba. Dicho consenso posibilitaría aunar las fuerzas dispersas y desorientadas de la sociedad cubana y evitar que la actual crisis desencadene sus fuerzas destructoras y acabe con todo.

Conflictos de naturaleza interna priman en los principales grupos opositores. Mientras, brillan por su ausencia propuestas viables que reflejen los intereses y demandas de la mayoría de la población.

El asunto se hace más notorio porque Cuba se encuentra en su momento más crítico como nación y como respuesta a esta debacle, las autoridades actúan contra toda la racionalidad y el pragmatismo que las graves circunstancias demandan y sólo atinan a incrementar la represión y los abusos y pisotear su propia legalidad.

Es difícil entender que emblemáticos grupos opositores que durante estos últimos tiempos han dejado una impronta de enfrentamiento contra el régimen, en estos momentos límites, por toda una serie de sinrazones y sin que exista una argumentación convincente que justifique sus actos, ventilen públicamente asuntos que son totalmente privativos de cada uno de ellos.

Con tales conductas, alimentan resentimientos y provocan innecesarios enfrentamientos. Es como si algunos de los implicados en estas pugnas no tuvieran otro objetivo que devorarse los unos a los otros. Con tal proceder, la señal que envían es que no tienen ninguna capacidad para convivir en ambientes en los que tiene que primar la ética y la total probidad en los hechos políticos.

En los pasillos de la comunidad disidente vuelan y cobran inusitada fuerza rumores, chismes y todo tipo de comentarios descalificadores de este o aquel líder o de aquella o mas cual organización. Se rumora y se difunden un sin fin de opiniones, algunas cargadas con la hiel de la rencilla, las mentiras y los odios.

Se podrá derrotar a Saturno y sus hijos, sólo si la oposición, ante la incapacidad del gobierno de recuperarse, se dispone a consensuar un nuevo contrato en que se piense por sobre todas las cosas en salvar a Cuba.

Si se desea poner fin de manera definitiva a la atroz pesadilla que tiene atrapado al pueblo cubano desde hace más de 50 años, los opositores deben dejar a un lado la fatídica idea de socios mayores y menores, para poder alcanzar la meta de una Cuba democrática. El compromiso tendrá que ser el respeto mutuo, saber honrar los intereses comunes y los valores que previamente se han decidido compartir.
Hay que terminar de una vez por todas con las pugnas del pasado, la opción no es otra que buscar un encuentro para hablar del presente y el fututo de la Nación.

Ante los graves problemas que la oposición tendrá que enfrentar, la responsabilidad tendrá que ser de todos y no de unos cuantos autoproclamados elegidos. Por ello se necesitará trabajar juntos, para poder avanzar en la búsqueda de la prosperidad y la libertad definitiva del pueblo cubano.

Esa y no otra es la agenda que tendrá que suscribir la oposición cubana para salvar a Cuba de la catástrofe.
ramsetgandhi@yahoo.com

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