jueves, 9 de julio de 2009


La Habana, julio 9 de 2009(SDP) Los medios de propaganda y adoctrinamiento oficiales no dejan de llamar insistentemente a la población al ahorro de energía ante lo que califican como “excesivo consumo que ha ido más allá del plan en los primeros meses del año”.

Todas las medidas anunciadas van en contra de la calidad de vida de los ciudadanos de a pie pero en lo absoluto dan a conocer lo que harán los grandes consumidores que constituyen la cúpula gobernante y su séquito de los altos y medianos niveles.

Los dirigentes del partido único, la juventud comunista, las instituciones de Estado y de gobierno, de las fuerzas armadas y el Ministerio del Interior, de los apéndices denominados organizaciones de masa y los de las grandes empresas económicas estatales disfrutan de niveles de vida y condiciones de trabajo determinados, entre otros factores, por el disfrute de equipos y medios altamente consumidores de energía. Muchos ciudadanos de a pie, convocados a apretarse más el cinturón sin que le encuentren más huecos para ello, se preguntan ¿qué harán estos miembros de la vanguardia revolucionaria ante la nueva consigna de Ahorro o Muerte?

Es opinión generalizada que pueden ellos constituirse en avanzada del ahorro con solo aplicar algunas limitaciones a “la miel del poder” de que disfrutan.

Dado el mejoramiento del transporte de pasajeros oficialmente proclamado, podrían todos los cuadros del país dejar de usar sus autos particulares o estatales asignados y viajar en los ómnibus destinados al transporte de trabajadores de sus respectivos centros laborales o, en su defecto, en los del servicio público. Esta medida ahorraría al país millones de litros de combustible y lubricantes y haría disminuir además las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. El menor desgaste de esos equipos significaría un notable ahorro de importaciones por concepto de piezas y agregados.

Una segunda medida implicaría a los trabajadores sociales de los que últimamente casi no se habla en los medios de propaganda y adoctrinamiento. Estos podrían hacer un censo de todos los equipos de aire acondicionado y neveras horizontales (frezeers) que estos miembros de las altas esferas y su periferia tienen instalados en sus casas y puestos de trabajo. Concluido el censo, se procedería, como parte de la Revolución Energética y la Batalla de Ideas, a cambiárselos por modernos ventiladores y refrigeradores chinos de alta eficiencia como se ha hecho con la población de a pie.

Los que no tengan la posibilidad de pagarlos en el momento podrán recibir créditos. Los morosos en los pagos deberán aparecer en listas de las bodegas en que compren y hasta ser llevados a juicios como se hace actualmente con miles de cubanos de a pie. ¡Es hora de hacer valer eso de que somos iguales!

Otra posible medida seria cerrar los numerosos centros de descanso y recreación, hoteles, casas de tránsito y otros oasis destinados al disfrute de los miembros del Ministerio del Interior, las fuerzas armadas y otros sectores que gozan de estas prebendas junto a sus familiares. El campismo popular puede ser una opción para ellos como lo es para el resto de la población.

Esta segunda medida eliminaría el uso de equipos que, aunque sean exclusivos de una minoría de hogares y entidades estatales, consumen más energía en conjunto que los poseídos por la totalidad de los ciudadanos de a pie.

Aplicando la ley de la dialéctica marxista de la negación de la negación, reemplazar los artefactos eléctricos de cocina por el servicio de gas, sería la tercera de las medidas propuestas. Esto último puede hacerse, por consideraciones humanitarias, de forma paulatina y sin algarabía, para no disgustar a su errático, viejo y enfermo promotor.

Como siempre, en esta nueva tarea para revolucionarios de pura cepa y altos puestos, el papel de los cederistas, combatientes de la revolución y otros aficionados a la delación será decisivo. Vigilar y delatar a todos los incumplidores en la práctica de la cacareada igualdad, es algo que determinará la efectividad de estas medidas para proteger la economía nacional al ajustar el consumo a las posibilidades reales de la nación.

Al ahorrar cada cual según su consumo, sin necesidad de muertes, lograremos el ahorro necesario en condiciones de plena igualdad.
corrientemartiana2004@yahoo.com