jueves, 9 de julio de 2009

LAS SACRIFICADAS DIABLAS, Guillermo Fariñas Hernández



La Chirusa, Santa Clara, Villa Clara, julio 9 de 2009 (SDP) Uno de los métodos más usados para mantener el orden dentro de las prisiones castristas es la exacerbación del matonismo entre los mismos presos. Las autoridades carcelarias emplean a los recluidos de mayor agresividad para salvaguardar la tranquilidad en las ergástulas.

En los papeles burocráticos para ser enviados a los jefes de la Dirección de Establecimientos Penitenciarios (DEP) del Ministerio del Interior (MININT) se les denomina con el inocente nombre de “Responsables de Disciplina”. Sin embargo, para el argot de los presidiarios son “los mandantes” o sencillamente “los guapos”.

Estos personajes conforman toda una auténtica mafia interna debido a las potestades dadas a ellos por los uniformados, donde proyectan sus psicopatías y personales agresividades. Dicen ex – reos perjudicados por esta sui generis cofradía que los mandantes actúan tan sincronizadamente como una manada de lobos.

Los guapos de las numerosas cárceles cubanas imponen sus tributos e impuestos a ser pagados por la mayoría de los otros reclusos. Son por lo general un grupo personas que están en ese sitio porque cometieron hechos de sangre, como homicidios o reos de una alta peligrosidad social por poner en peligro la vida de sus semejantes.

Generalmente, han sido sancionados a largas condenas de privación de libertad en regímenes carcelarios de alta severidad, razón por la cual no salen nunca de pase a la calle. Con estas prolongadas penas logran institucionalizar el aislamiento social de este tipo de preso y las consecuencias que le acarrean.

Al perder el vínculo con la sociedad, paulatinamente son abandonados por sus parejas y a la sazón de unos pocos años, se les dificulta encontrar féminas para poder satisfacerse carnalmente. No pueden contar con llenar sus turnos de visitas conyugales, si sus familiares en libertad no les gestionan a las nombradas Las Temerarias Diablas Amargas.

Imbuidos en la dinámica de la prisión, los matones pueden percatarse de su influencia sobre los demás reclusos y aprovecharse del poder que poseen. Para esto, presionan con sutileza o rudeza, según sea el caso, a los otros presos que conviven junto a ellos, para que les proporcionen mujeres entre sus familiares más cercanas.

Una negativa a estas peticiones de urgente carnalidad puede traer una cruel paliza ordenada por alguno de “los guapos”, siempre bajo la tolerancia de los carceleros, de pronto con la vista gorda. La agresión al coaccionado por lo general es realizada de manera indirecta por otro cofrade del matonismo y busca crear una dependencia de seguridad respecto al mandante.

El candidato a ser extorsionado a través del cuerpo de una fémina de su familia, sin darse cuenta cae bajo la protección de su victimario. Este ante los consanguíneos aparece como un supuesto “salvador” de su pariente en desgracia y estos empiezan a confiar en él y a invitarlo a las visitas familiares como si fuera parte de la familia.

Llega el momento de la insinuación erótica a la candidata a vender su sexo por la integridad física de su ser querido. Es precisamente en este instante cuando ambos actores simulan un amor surgido desde el fondo de las demoníacas ergástulas. Ya se hace claro para todos los involucrados, que si el guapo no es satisfecho carnalmente, su infeliz familiar será pateado.

Como personas inteligentes, los miembros de la artificial pareja saben que ese presunto sentimiento amoroso es ficticio, pero les interesa a ambos sacar ganancias de la situación creada. Para el matón, lo importante es satisfacer su deseo de disfrutar de la carne y la de su femenil compañía consiste en garantizarle la seguridad a su familiar.

La utilización de agresivos asaltantes y asesinos como modo de controlar el orden al interior de las penitenciarias castristas, unido a la pérdida de valores socio-morales en el seno de la ciudadanía de la isla, crean este fenómeno de prostitución. Por eso, es mucho mejor publicitar a las perseguidas “jineteras” y no tocar ni con el pétalo de una rosa a estas sacrificadas diablas.
cocofari62@yahoo.es