jueves, 27 de agosto de 2009

ANIVERSARIO POCO FELIZ. Amarilis C. Rey

La Habana, agosto 27 de 2009. (SDP). El 23 de agosto del año 1960 se creó en Cuba la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Formaba parte del entusiasmo provocado por un sistema que llegó al poder mediante la violencia.

Por aquellos años, esa organización aglutinó a la mayoría de las mujeres del país que distribuidas en delegaciones de base, municipales, regionales y nacionales, realizaban frecuentemente plenarias, plenos y encuentros donde participaba gran número de sus afiliadas.

En camiones, a los que se debía subir mediante una pequeña escalera o con varios cajones unos apoyados sobre otros, viajaban muchas madres acompañadas de sus pequeños hijos hacia estas actividades, donde siempre terminaban cantando el mismo himno: La Internacional.

El trabajo voluntario en el campo era otra de las frecuentes actividades que desarrollaba la organización, además de promover, organizar e impartir cursos de corte y costura, bordado y tejido, entre otros.

El sello o distintivo, una esfera (que representaba el globo terráqueo) en la que se veía impreso entre paralelos y meridianos la figura de una miliciana con su fusil al hombro y un pequeño niño cargado en brazos, era una de las máximas recompensas a quienes participaran de todas las actividades de la organización.

Al principio, las federadas a nivel de base, contaban con un local donde se realizaban muchos de estos programas. Con el transcurso del tiempo, perdieron esos locales y pasaron a reunirse en la casa de la secretaria general de la delegación. Los demás niveles, han mantenido sus sedes, hoy como direcciones municipales, provinciales y nacionales de la FMC.

Aunque en múltiples ocasiones el gobierno ha tratado de presentar a la FMC como una organización no gubernamental, en la práctica responden totalmente al sistema comunista. En muchas ocasiones, una carta de la FMC puede abrir las puertas de algún empleo o conseguir la licencia para trabajos por cuenta propia. El Estado en Cuba es dueño de toda la gama empresarial.

Debido a esa posibilidad de poder, muchas jóvenes han ingresado en sus filas por la necesidad de continuar estudios o comenzar en su vida laboral. Del entusiasmo de los primeros años sólo queda el recuerdo de las que aún viven.

Gilda Morales, residente de Managua, en Ciudad Habana, fue fundadora y presidenta de la organización en su barriada. De aquellos primeros años nos dice: “Fue una etapa muy bonita y de muchas esperanzas, pero todo se acaba. Ya hoy apenas se escucha hablar de la organización. Nosotras trabajamos mucho, pero era otra época” expresó.

Hoy la mujer cubana tiene muchos obstáculos a enfrentar, las difíciles condiciones para crear una familia, por la carencia de vivienda, han obligado a cambiar los planes de muchas jóvenes.

Liudmila tiene 23 años y sueña con un mundo distinto donde no tenga que acostarse con un extranjero para poder adquirir un par de zapatos y ropa a la moda, como a ella le gusta. “Yo quisiera poder tener un trabajo en el que yo pueda costearme mi vida, comprarme lo que yo quiera y no tener que depender de nadie, pero eso ¿dónde está?”, comenta triste y en voz baja. A la pregunta si pertenece a la FMC, responde: “Sí, yo estoy ahí, pero lo único que hacen es cobrarte la cotización a fin de mes.”

A 49 años de creada la organización, este no es un aniversario feliz. Su participación dentro de la sociedad se limita a los comentarios de los medios. La verdadera epopeya que realiza la mujer en la sociedad, esa va por cuenta propia.
amarilisrey@yahoo.com