jueves, 27 de agosto de 2009

INVENTAR UN HOMBRE, (poesía), Tania Díaz Castro




EL HOMBRE QUE YO AMO

El hombre que yo amo
Se ha peleado a muerte con mi corazón.
Sacó su fusta
Pensando que sería él quien
Quedara castigado.
Si tropieza con mi sombra
Toma el camino opuesto.

Acude al tribunal donde me acusa
De ser obscena,
De armarle un rollo erótico.
Profetiza mi suicidio
Para septiembre.

Yo le pongo la otra mejilla por si se arrepiente.
Y quiere besarme.

Trato de sobornarlo
Con la lluvia intensa de mi cuerpo
Para la sequía de sus manos,
Con la línea tan lejana de mi cuerpo.
Pero nada.
Se ha peleado a muerte con mi corazón
El hombre que yo amo.
Se ha quedado a 4,2 años luz de distancia.

*** * ***

LA TARDE DEL FIN

Nada extraño ocurrió aquella tarde.
Me quedé sin cabeza.

Alguien vino a verme
Y se sorprendió ante un cuerpo de mujer
Mutilado, mitad criatura humana,
Mitad Greta Garbo escondida de los curiosos.

Que el amigo no venga a consolarme,
A limpiar mi piso de lágrimas.
Que me dejen sola con Dios en la pelea
Y que nadie intervenga.

Nada extraño ocurrió aquella tarde.
Sólo que alguien quiso cambiar mis aguas
Cuando mi amado resumió nuestro amor
En una frase que no puedo repetir
Por dolorosa e infame.

*** * ***

CITA EN LA DISTANCIA

Querido, por qué no usamos el programa Messenger
Y chateamos un poco esta madrugada?
¿Acaso no somos socios de la poesía?
Los socios siempre tienen algo que decirse.

Te espero a las diez de la luna llena

Para comenzar.
No toques el timbre.
Dejaré entreabierta la puerta
Para que los perros no escandalicen.
O mejor, la llave donde sabes…

No importa que vivas en Miami, o Nueva York, o París,
Que seamos un par de viejos tontos,
Que el amo de nuestro país
No te de permiso para venir
Ni a mí para buscarte.

No faltes por nada de este mundo.
Te espero.


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