jueves, 27 de agosto de 2009

REVERSOS, Frank Correa (DEL LIBRO REVERSO)

REVERSOS

Mis peces
observan al gato con alevosía.
Como yo
son personajes desprovistos.
Merodean el fondo, simulantes,
soñando con la presa, su sed,
y su descuido.

* * * * *

EXTRATERRESTRE

¿Qué planeta es éste?
Me preguntó una noche
un extraterrestre.
Tierra, le dije contemplando
su cabeza de luna.
Con ojos como platos,
aquel extraterrestre se disculpó
de haber perdido el rumbo,
y salió disparado hacia la noche oscura
con cara de haber visto un espectro.

* * * * *


EL SANTO DIABLO

Este poeta
por tocar el cielo
desafió al diablo.
Lugar común y alegoría fue
salvar un ángel de las llamas.
Y como recompensa
por quemarse las manos,
solo pidió
que una diadema de sustento le obsequiaran.
En cambio le enviaron
el atuendo furtivo para volverlo santo.
Fue entonces cuando renunció a las alas,
al manto blanco, a la nube,
a la aureola y a su pose de mártir.
(Lo único indispensable que tomó
fue levitar,
para las plantas separar del sucio suelo ensangrentado).
Había pedido una diadema de sustento
que no hubo,
y el diablo, vengativo y derrotado,
le brindó el cenit
por no salvar ni un ángel más del holocausto.
¡Santa simplicidad!
Tampoco el fuego masticado y escupido
supo a nada.
Aunque salvar querubines
fuese una profesión de mala paga,
el cenit no resultó premio mayor
pues para manos quemadas, comprendió,
que el cielo está vedado.

* * * * *