jueves, 13 de agosto de 2009

INVENTAR UN HOMBRE, (poesía), Tania Díaz Castro


BUGAMBILAS

1

Saltar del pecho a la palabra.
Besar al gato en vez de besarte a ti.
Ver el color claro del mar a lo lejos.
Aguas azules por donde vienes.

Besar al gato.
Saltar del pecho.

Esas aguas me lastiman
Cuando miro a través del cristal.

2

No eres tú este animal doméstico
Con mirada de hombre enamorado.
Ni se yergue tu sombra al pie de la escalera.
Alrededor de mi cama,
Eso sí,
Retumba tu voz como campanas.
Como campanas.

3

Ayer un mandadero
Me trajo un puñado de bugambilas.

Fueron sembradas por ti
Durante más de cincuenta años
En esta tierra de cristales rotos.

Me dicen que en medio de una pradera
Te vieron recogiendo
Bugambilas para mí.

4

Hoy le pediría a mi madre
Que vuelva a dar aquel terrible grito de 1939,
Que me enseñe a caminar de nuevo
Entre las puntiagudas piedras del patio.

Ser joven otra vez.
Tropezar contigo a la puerta
De aquella mansión
Donde dije mis poemas
Para que tú entendieras mi soledad

5

No es mentira.
Te vieron claramente
Recogiendo bugambilas en la nieve.
Desde mi casa arbolada del trópico
Alguien descubrió
Que recogías bugambilas para mi.

Tan seriamente recogías bugambilas,
Todo un caballero de bufanda, barba y abrigo,
Que yo reía de gozo y de placer desde aquí,
Desde tan lejos.

Dicen que además había lluvia,
Que tu horizonte era de color amarillo
Que casi volabas para llegar a la hora justa,
Cuando un cuervo te graznó al oído
El tiempo que nos queda.

6

Cuando el timbre del otro mundo
Rompa la monotonía de mi casa, será tu voz.
El lunes será tu voz,
De alondra y tomeguines.

Mi corazón envuelto en papel periódico viejo
Presta oídos a tu voz, con tanta luz, amor,
Con tanta extraña lozanía,
Con tantas mieles sobre todo…
Que remueven las aguas del pasado¡

7

Todo comenzó un domingo de febrero.

Acaricié de tal forma
Tus cabellos blancos en la foto
Que saltaron como chispas
De múltiples colores
Los botones de tu camisa
A cuadros.

Sentí tu cuerpo ardiendo
En la espesura de la pantalla
Como si fueras más joven
que ayer.

8

No me abandones en el bosque, te dije.
Sigue portándote como un amante de relámpagos
Como milagro de otoño.
Quédate así para el recuerdo:

Tierno animal tendido
A la derecha del último soplo de mi vida.

9

Espera, no te apresures.
La sombra que me hiere
Es el mismo muchacho
Que no encontró ayer
Mi verja abierta.

Es por eso que no pude
Darte a beber de mis senos
Como una madre buena.
Rozar con mis dedos cada
Fragmento de tu cuerpo.

Amar todos tus espacios,
¡dulzura de hombre!

10

El amor es un eterno
Vagabundo
Saltando los obstáculos del cielo.

Estas son aquellas manos mías.
Tuyo el cuerpo que ahora sueño.
No importa que sea otro tu paisaje.
Si vieras qué triste está mi framboyán.

11

Yo, como sabes,
He podido vencer la noche
Más oscura de la vida.
Abrirte al fin de par en par
La última verja,
La más difícil de cerrar.


12

No importa, amor,
Que se nos hayan muerto
Todas las golondrinas.

Nunca palpitó tan en serio
Mi corazón.
Ni estuvo la luna en mi computadora,
de verdad. Inmensa.

13

Las bugambilas
No pertenecen a este mundo.
No preguntan. No desaparecen.
Lo saben todo.
Tan ligeras son
Que entran y salen.

Ayer una bugambila
Tan sigilosa,
Con tanta quietud que espanta,
Me llevó hasta el fondo
De tu silencio
No quieras saber, me dijo.
Hay cosas que cuando se explican
Pierden belleza.

14

¡Sabia la bugambila!
El otro día tembló.
Lo dejó todo escrito con jabón
De jazmín en las paredes del baño.

Mira si te ama, me dijo,
Que lo sacó de quicio

Tu desnudez
Desde tan lejos.

15

Sólo falta la lluvia
Para imaginarte agua.
Pero la lluvia es cosa tuya.

Tuya es la leyenda de aquella noche
Que me recuerdas.
La noche que los pájaros
Picotearon mi alma.
Mío este paisaje.

16

Me dije: cuando vayas a amar
A un hombre, mírale las manos.
Escúchale la voz.
¿Qué hacer entonces
Si no he visto nunca las manos tuyas
y tu voz se me acaba de escapar
hacia otra vida?

17

Déjame tocarte esta noche a las diez.
Sólo con un dedo. Uno solo, el que
Me explica el desconocido idioma
De tu corazón.
Permíteme tocarte, intensa luz de hombre,
Para que resplandezca
Esta solitaria y monótona
Superficie de mi laptop.