jueves, 20 de agosto de 2009

INVENTAR UN HOMBRE, (POESÍA), Tania Díaz Castro

ME ACUSAN DE ROMANTICA

Me acusan de romántica.
Tienen razón. Acaba de suicidarse
Una mosca en mi sopa.
No tuvo lucidez.
Se dejó atrapar por el olor de la cebolla.
Y murió de amor. La mosca.

No fue astuta en la era de la
Cibernética.
Ni aguda. Mucho menos práctica.
Le faltó conocer la profundidad
Del plato
Y se confió de la superficie
la pobre mosca
Romántica.

El macho de la mosca
Es el insecto que más se parece
Al hombre.
Conquista la amistad de todos
Sus semejantes
En este mundo, donde dicen
Que no hay amigos

Me acusan de romántica,
De quedarme como una idiota
Ante el amanecer de las begonias.

De recordar aquellos niños asustados
En el entresuelo de mi casa
Dándose el primer beso de amor.

Me recomiendan
Que deje de ser neurótica, boba,
Enamorada como una mosca.
Que deje de ser humana.
Que no piense en su sombra
Sobre mi sombra
Ni descubra geranios
en mis ojos para mirarlo.

Por último, hasta me aclaran
Tranquilamente, sin respeto alguno,
Que Dios tampoco fue romántico.

Me aconsejan que me llene los bolsillos
De piedras para llegar al fondo del corazón
De ese hombre inventado
Que me acusa de loca,
De romántica.

Para lograrlo, reúno a mis viejos amantes en la sala.
Los vivos y los muertos. ¡Carrusel de hombres!
Lo que hablamos, no lo puedo repetir.
Son cosas del alma.

Al poco rato se marchan. Uno por uno.
Nadie queda.
Serena, me consuelo entre geranios y begonias.
No importa que la luna, ofendida,
No se asome más a mi ventana.

* * * * * * * * *

OBRA INUTIL

Malgasté la arcilla. Me equivoqué de molde.
El barro se deshizo en polvo. El polvo en barro.
Confundí el fondo del océano con sus ojos
Y la araña, astuta, nos atrajo como insectos.

Era limpia su alma.
Tan limpia que apenas pude ver sus heridas.
No pude dibujarla entre las flores.

Ahora, se va haciendo tarde.
No puedo explicarle el lento tam tam de mi corazón.
Indicarle el camino de mi casa.

Hace frío.
Era toda la fuerza que me quedaba.
La utilicé de golpe y miren,
No encuentro la puerta de escape.
Me he quedado para siempre trabada
Entre sus costillas. Mi nueva cárcel,
Porque su corazón no se abre.
No se abre.