jueves, 20 de agosto de 2009

LA SOLUCIÓN DE PANTERA, Laritza Diversent

El Calvario, La Habana, 20 de agosto de 2009, (SDP) “Pantera” antes de los discursos de Raúl Castro tenía ciertas expectativas: la ilusión de poder comprarse su propio carro. La autorización para vender y comprar carros era el último comentario en la calle antes del 26 de julio. Todo no pasó de ser una simple bola. Después de concluida la última semana del séptimo mes del año, se borraron todos su sueños.

Pantera, así apodan a uno de los vecinos de mi barrio. No sé su nombre verdadero. Conversamos durante el recorrido fijo que dan los taxis particulares del Reparto Eléctrico a La Palma, en Arroyo Naranjo.

No tiene licencia de operación de transporte, pero alquila carros para después botear. Está consciente de que comete una ilegalidad, pero tiene que sobrevivir. Conducir es lo único que sabe hacer, aparte de ser ingeniero eléctrico.

Realizar actividades relacionadas con la producción, transformación o venta de mercancías o prestación de servicios de las autorizadas legal o reglamentariamente sin poseer la autorización correspondiente, en Cuba es un delito. Sin embargo, el Estado ha restringido y agravado los requisitos para otorgar las licencias desde hace varios años.

No obstante, frente al parabrisas tiene colgada una estatuilla de la Virgen de la Caridad. A ella le pide pasar inadvertido cuando ve estacionada, a la orilla de la calle, una patrulla, o cuando un cambio de luces del conductor que viene en sentido contrario, le avisa que la “fiana” está más adelante. Si lo atrapan podría perder el carro.

Paga a diario el alquiler del auto en que trabaja. Si este consume petróleo, le cuesta de 30 a 35 pesos en moneda libremente convertible (CUC), de 750 a 875 pesos moneda nacional (MN); Si es de gasolina, de 12 a 15 CUC, de 300 a 375 pesos en MN.

Para hacer esa cantidad tiene que rodar el día entero de un extremo a otro de la ciudad. A eso debe sumarle sacar lo invertido en combustible y los “regalos” para inspectores y policías. “Solo Changó, (uno de los santos de la religión afrocubana), sabe cuánto tengo que rodar esquivando encontrarme con estos sujetos”, me comenta.

Al final no es mucha la ganancia, aproximadamente unos 100 pesos MN. No le da para hacerse rico, pero le alcanza para dar de comer y vestir a su familia. Pantera dejó de ejercer su profesión para dedicarse al trabajo por cuenta propia. Afirma que no volverá a vincularse laboralmente con el Estado, hasta que su salario diario no supere lo que se busca boteando en la calle.

“En este país hay que violar la ley todos los días, y pedirle protección a los santos para que no te atrapen”, agrega. Pantera piensa que los graves problemas de este país se acabarán cuando los cubanos se sientan responsables con su economía.

“El primer paso para esto es legalizar el mercado negro. Esa economía de subterfugio que es en definitiva la que determina la entrada de ingresos y aumenta de nivel de vida de los cubanos de a pie”, continúa. “Un eficiente sistema tributario acabaría con todas las ilegalidades”, afirma.

Pantera está seguro que su opinión no será tomada en cuenta. Raúl Castro dijo que todo el mundo está obligado a pensar y a contribuir a la solución de los problemas del país, pero sabemos que las posibles soluciones que demos no serán escuchadas, las más lógicas atentan contra el sistema político establecido”.
laritzadiversent@hotmail.com