jueves, 18 de junio de 2009

LAS SILLITAS, Paulino Alfonso




Lawton, La Habana, 18 de Junio del 2009 (SDP). Reciclado en Ministro del Transporte por obra y gracia del General- Presidente, el Ing. José Luís Sierra Cruz, es uno de los casos más extraños de la ya extraña nomenklatura del castrismo.

Saltó a la palestra pública en sustitución del anterior Secretario del Partido en la provincia de Holguín. Al ser sustituido en ese empleo, fue a sustituir, al anodino Carlos M. Pazo Torrado, quien a su vez sustituyó al Cor. Álvaro, sustituido en plena batalla (por suerte difunta) de ideas, por discrepancias con el Anciano, quien había sustituido por fallecimiento al Gral. Senen Casas y no sigo porque, esto se parece al juego de las sillitas, pero sin temor a equivocarme les diré que han sido cerca de 35 sustituciones en 50 años.

¿Por que esta noria? Por la razón de que este Ministerio, al igual que todos los demás, no era más que cabeza de turco donde Castro I descargaba sus pantomimas de seriedad para entretenimiento del pueblo y de paso llenar la flaca ración de noticias que personalmente le autorizaba al Noticiero de Televisión. ¿No lo creen? Según una nuera del Anciano que entrevistó María Elvira Salazar en Miami, este veía regularmente el noticiero televisivo, exclamaba y cito: “Para ver si estos idiotas no se equivocan”. No me refiero a la otra nuera, la que vendía visas Schengen, con su marido, el Dr. Tony Castro Soto del Valle y el encargado de negocios del Gobierno español de Zapatero en la República Dominicana, y que es sobrina (¡que casualidad!) del sustituido Ministro de Transporte, el Gral.Diocles Torralba.

¿Que pasa en el MITRANS? Creado por Castro a principios de la dictadura (fue inaugurado por el comandante Omar Fernández en el ya remoto 1959) fue establecido para” rectorar la función del transporte ferroviario, automotor, aéreo y mercante”. Como prometí no relacionar todos los inmolados, que en su mayoría nada sabían de transporte, pero sabían decir “así se hará, Comandante”, solo me referiré al único que sin saber mucho, vio que en Cuba existían magníficos especialistas en la materia. Se llama Enrique Lussón Battle.

Lusón sustituyó al comandante Guillermo García Frías. Para fortuna suya, se habían desagregado del MITRANS, la marina mercante, la administración de puertos y la aviación civil. La situación económica estaba en su mejor momento, claro que a años luz del nivel de vida que mi pueblo tuviera sólo una década atrás.

Al poco tiempo de estar al frente esta cartera, Lussón, vio que para transportar 4 millones de viajeros diarios, necesitaba dos medios de transporte fundamentales: un metro y un tren suburbano, que trabajaría hasta que el metro estuviera terminado y luego serviría de apoyo al primero.

Preparó la propuesta al Líder, quien extrañamente le prestó la atención debida y le comunicó su aprobación. Para Lussón y su equipo de especialistas, las cosas no podían salir mejor.

Se prepararon los grupos que fueron a la URSS, México, Paris y ¡sorpresa!, a Londres para estudiar la forma más racional y sobre todo, la más económica (esta última, recomendación directa del Anciano). Las Fuerzas Armadas aportaron sus grupos ingenieros y contrataron en la URSS todos los equipos de construcción necesarios.

Se trabajó con un entusiasmo pocas veces visto. Al cabo de 4 años, toda la documentación y el proyecto estaban listos. De buenas a primeras, todo se derrumbó. ¿Por qué? Porque el líder supo que la URSS no podía sufragar el proyecto de la misma forma que lo había hecho en Moa. Es decir, era una agresión directa al bolsillo del Maximo Líder y esto no se podía permitir. El metro se hizo recuerdos y sus planos y proyectos, alimentaron polillas.

Como siempre se dio una versión oficial del descalabro. Se habían detectado fallas en el manto rocoso y “no era aconsejable su construcción por el momento” (sic). Uno de los ingenieros que trabajaba en el Metro, dijo y cito: “Eso es mentira, los mexicanos hicieron el suyo debajo de una laguna, yo lo vi personalmente.” Esto bastó para que lo botaran al Poder Popular de Guanabacoa. La otra victima fue el Sr. Lussón, quien fue rescatado por el Hermanísimo, en el MINFAR.

Ya nadie recuerda el Metro, el tren suburbano se convirtió en un tramo de carretera.

¿Por qué comencé con el Sr. Sierra Cruz? Por la similitud de la situación. A comienzos de su gestión, se adquirieron a bombo y platillo, locomotoras, ómnibus, camiones y camionetas de varios usos, en China y Bielorrusia. Al cabo de poco tiempo, hubo una importante mejoría en el transporte en general.

Pero ¡ay! , en el castrismo siempre hay un pero, vino la crisis y se redujo el 50% todas las salidas en el Mitrans, a pesar de que el líder bolivariano de Venezuela no ha dejado de enviar los 96,000 barriles diarios de petróleo a la cuna de la revolución. ¿No será que de nuevo están en peligro los altos intereses del castrismo? Debe ser cuidadoso el Sr. Sierra Cruz. Lussón Battle terminó en el cómodo regazo de las FAR, porque es militar. En el caso del Sr. Sierra, es civil y ya le sacaron tarjeta amarilla.
palest44@yahoo.com

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