jueves, 6 de agosto de 2009

ASAMBLEA DEL PODER POPULAR, Frank Correa


Jaimanitas, La Habana, 6 de agosto de 2009, (SDP) La sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba concluida recientemente, fijó las pautas a seguir para los cubanos en el año que transcurre.

El sábado 1 de Agosto en el Palacio de las Convenciones en Ciudad Habana, el 97, 7 % de los diputados aprobaron dos leyes al parecer muy importantes para el futuro de la nación cubana, según lo expresado en las intervenciones y los discursos que conformaron el orden del día.

Primeramente se aprobó la Ley del Sistema Nacional de Museos de la República de Cuba, según palabras de Abel Prieto Ministro de Cultura, “más abarcadora que la derogada Ley 23 de los Museos Municipales, que databa del año 1979, porque parte de las necesidades actuales y viene a cubrir en términos jurídicos y a reforzar la autoridad de las direcciones de los museos”.

En Cuba existen hoy 168 museos, a los que se suman 50 adscriptos a instituciones y ministerios, fundamentalmente las Fuerzas Armadas y del Interior. El ministro Prieto recalcó que “no perder la memoria histórica y salvaguardar la identidad nacional son las tareas prioritarias del momento”.

También se aprobó la Ley de la Contraloría. Uno de los problemas fundamentales que ha tenido el Socialismo Cubano es el irresponsable control de los recursos. El desvío es el efecto que deriva tener en las manos el erario público sin control ni arbitrio. Sólo después que el cuadro dirigente incurre en “delitos ideológicos”, estos desmanes implícitos en su contenido de trabajo salen a la luz como actos de corrupción.

Una intervención de Armando Hart haciendo loas a la Constitución de 1940, nos recordó que es precisamente este legajo jurídico el emblema con que se ciñe la oposición interna de Cuba en sus luchas por restituir la Democracia y devolverle sus derechos a los ciudadanos, motivo de enfrentamiento de los grupos de la disidencia interna contra el gobierno, por el que sufren en las cárceles más de un centenar de cubanos.

La retórica fue un elemento implícito en las intervenciones de esta Sesión ordinaria del Poder Popular. “General Presidente” fue una redundancia del historiador de la ciudad Eusebio Leal, muy interesado como los demás diputados que hablaron en el Plenario, en aseverar que las citas continuas de los discursos de Fidel y una entonación humilde y melosa, los salva.

El ambiente de consenso inducido reinó durante las horas que duró la sesión, puesto de manifiesto rotundamente cuando Raúl Castro tuvo que detener, con la dureza de un regaño, un aplauso prolongado que no le había dejado terminar una oración de su lectura.

--Esperen por lo menos a que termine la idea --dijo el presidente cubano al auditorio --. Ustedes no saben siquiera lo que les voy a decir y ya están aplaudiendo.

El presidente cubano reconoció que de 6% de crecimiento planificado en el Producto Interno Bruto solo se alcanzaría 1,9%. Puso los corazones de todos a latir más rápido cuando dijo que no habrá Congreso del partido, pero se realizaría una Conferencia Nacional contemplada en los Estatutos del Partido Comunista de Cuba. “Luego de un período de doce años sin congresos, es necesario separar o liberar a una parte del Comité Central y renovar la nomenclatura de la máxima instancia partidista”.

Todas las leyes se aprobaron por unanimidad. Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, dijo en las votaciones que resultaba un insulto preguntar si alguien estaba en contra o se abstenía.
beilycorrea@yahoo.es