jueves, 6 de agosto de 2009

AUSENCIA DE EXPECTATIVAS, Laritza Diversent


El Calvario, La Habana, agosto 6 de 2009 (SDP) Conversé casi dos horas, en casa de una vecina, con varios amigos del barrio. Debatíamos la situación actual que vivimos: “lo mala que está la calle, que el dinero está perdido”. Para aumentar el debate, comenté que este fin de semana se reunía el parlamento cubano. A ninguno de mis interlocutores pareció importale mi comentario. Realmente no esperaba otra reacción.

Insistí en el tema. Hablé del discurso del Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) y Presidente de los Consejo de Estado y de Ministro el 26 de julio, de los dos días de trabajo de las comisiones permanente del parlamento, del VII Pleno del PCC y del tercer período de sesiones de la actual legislatura de la Asamblea Nacional. No hubo comentarios, solo silencio.
Para los presentes, aquellos hechos no tenían la menor trascendencia para su futuro inmediato. “Nada de lo que suceda allá arriba tiene que ver con nosotros”, comentó el dueño de la casa, como sugiriéndome que cambiara de tema.

“Allí no van hablar del hambre que estamos pasando, de cuanto golpea la doble moneda a la economía familiar, de cómo solucionar el problema de que la mayoría tengamos que recurrir a la ilegalidad y la corrupción para sobrevivir, para ellos es mas fácil aplicar mano dura”, continuó uno de los presentes.

“Tampoco decidirán acerca de la eliminación de restricciones para entrar y salir del país, para evitar que sigan perdiéndose vidas humanas en altamar. Del impuesto que le imponen al dólar que entra con las remesas familiares. Lo único que piden es que trabajemos más, pero cómo, si los salarios son una miseria. Nosotros no somos el centro de esos debates”. Así concluyeron las refutaciones de los participantes de aquella reunión.

Lamentablemente estos cubanos no se equivocaron en sus conclusiones. En los objetivos específicos de los Lineamientos del Plan Económico y Social para el año 2009, aprobados por la Asamblea Nacional, en orden de prioridad, lo primero es garantizar la defensa del país.
El desarrollo de “las medidas que repercutan en la elevación del nivel de vida de la población y en la calidad de los servicios sociales básicos como salud y educación; incluyendo mejorar gradualmente la distribución de ingresos, manteniendo el adecuado equilibrio financiero interno”, es lo último.

En menos de diez días se debatieron, a nivel institucional, los problemas del país. Para los cubanos de a pie, este hecho es intrascendente. A ninguno le interesa cual será la labor de sus representantes en el parlamento. No hubo ninguna expectativa al respecto.

Hablando de institucionalidad, el órgano estatal de más poder, según la Constitución de la República de Cuba, es la Asamblea Nacional. Los cubanos quieren cambios, sin embargo, ningúno cree que en manos de los diputados haya un poder de decisión tal, para llevar a cabo las transformaciones necesarias.
laritzadiversent@yahoo.es