jueves, 6 de agosto de 2009

PARA TENER UN BEBÉ, Amarilis C. Rey




Managua, La Habana, julio 6 de 2009(SDP). Combatir la mortalidad infantil ha sido una de las premisas fundamentales del gobierno comunista de Cuba. La propaganda que en este sentido se ha desplegado está avalada por los hechos. Según estadísticas oficiales, la natalidad en Cuba está al mismo nivel que la de un país desarrollado.

Publicaciones de medios oficiales afirman como perspectiva inmediata las estimaciones de la División de Población de las Naciones Unidas que indican que Cuba y Barbados serán los países más envejecidos de América Latina. Y si no cambia la situación, en el año 2050 nuestro país estará entre los once más envejecidos del mundo.

Según datos del Centro de Estudios de Población, la contracción de la fecundidad durante las últimas tres décadas es la causa principal del envejecimiento poblacional en Cuba.

En la opinión de muchos, esta situación se debe a la falta de condiciones que tienen las jóvenes parejas para tener un bebé.

Pablo y Maira forman una pareja desde hace 10 años, son contemporáneos y no tienen hijos. Los motivos: la falta de vivienda.

“Estábamos esperando por resolver un cuarto (habitación) o algo que nos pudiera servir para independizarnos de la familia y tener nuestros hijos, pero eso no llega a pesar de los esfuerzos que hemos realizado y la realidad es que nos estamos poniendo viejos”, comentaron.

Por su parte Maité, la joven mamá de un niño de seis meses, opina que para tener un niño en Cuba hay que ser millonario.

“Son muchos poquitos,” - comenta- “lo que te venden para la canastilla por la libreta (cartilla de racionamiento) es lo mínimo y no incluye la cuna, el colchón ni el coche. Todo eso hay que comprarlo por fuera (mercado subterráneo), y ya sabes como son los precios. Lo que a mi me vendieron por la tienda, cupo todo en un saco de nylon que tenía por fuera pintado un bebé. Venía un juego de sábanas con tres fundas, diez culeros de gasa, diez metros de tela antiséptica , un par de mediecitas y un pulóver blanco, ese color para todo el mundo, dos toallas, una grande y otra chiquita. Todo eso me costó $81 (moneda nacional). Pero con eso no cubres las necesidades básicas de un bebito. Todo lo demás tienes que buscarlo y comprarlo, lo mismo de quien lo venda porque no lo necesite o en el mercado negro.”

Muchas parejas que han pasado por esta experiencia afirman que es mejor comprar una cuna con su colchón por la izquierda que acudir a las tiendas recaudadora de divisas donde pueden costar unos $160 CUC. Lo mismo ocurre con el coche, cuyo precio mínimo es de $59 CUC.

Si el salario promedio en Cuba es de 408 pesos, que equivalen a unos 16 CUC, ¿cómo es posible adquirir una canastilla? Hay quien de forma jocosa comenta que no alcanzarían ni veinte años de trabajo para poder comprar la canastilla del pequeño. Y de la alimentación para el hipotético vástago, la gente no quiere ni pensar en el asunto.

Por su parte, otros jóvenes afirman que tienen otro sueño: tener un hijo en cualquier país menos en Cuba.

A pesar de toda la propaganda, estas y otras situaciones continuarán provocando que la población se reduzca en Cuba, que los adultos continúen siendo la mayoría y que la vejez pronto se convierta en otro serio problema para la nación.
amarilisrey@yahoo.com