jueves, 6 de agosto de 2009

EL CAPITÁN PICADILLO Y LA COMISIÓN SECRETA, Manuel Damián Ortiz



Arroyo Naranjo, La Habana, 6 de agosto de 2009 (SDP) Al reparto Parcelación Moderna, en el municipio capitalino de Arroyo Naranjo, el servicio telefónico llegó por primera vez a escala masiva 132 años después de que en 1877 el norteamericano Alexander Graham Bell construyera el primer teléfono.

ETECSA (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba SA), sugirió que un número de estas asignaciones, no las suficientes como para cubrir las necesidades de toda la localidad, fueran dadas a aquellas personas que lo solicitaran.

La dirección del Partido Comunista y del gobierno del municipio, en coordinación con el resto de las organizaciones de masas, determinaron conformar comisiones a nivel de cuadras para analizar y seleccionar entre las solicitudes de servicio cuáles ciudadanos serían merecedores de los teléfonos. Estas comisiones deberían estar conformadas por personas con “una conducta intachable y una elevada moral revolucionaria.”

Hasta el momento sólo disfrutaban de dicho servicio en su domicilio unos cuantos privilegiados leales al régimen. Para el resto de la población, se disponía en el barrio de exactamente cinco teléfonos públicos ubicados en diferentes puntos del reparto, cabinas telefónicas que la mayor parte del tiempo permanecen inservibles o acompañadas de extensas filas de personas.

En este punto es donde comienza a jugar su rol principal el presidente del CDR (Comité de Defensa de la Revolución), el señor Víctor Himelin Padrón, alias el Capitán Picadillo, que adquirió este apodo gracias a su grado de capitán del Ministerio del Interior.

De éste individuo se conoce su reiterado proceder delictivo, consistente en hurtar del frigorífico cercano grandes cantidades de carne y picadillo. Hace alrededor de 2 años, Víctor fue sorprendido in fraganti con más de 300 libras de carne de res por un policía novato e inexperto en el manejo de la corrupción en la zona.

En una reunión, algunos ciudadanos sacaron a relucir que Víctor había vendido un refrigerador de los que se cambiaron con el programa de la revolución energética y que también había comercializado de forma similar televisores, aires acondicionados, bombillos, ollas de presión, cocinas y otros efectos. A través del chantaje, la extorsión y el engaño, había privado de ellos a sus legítimos destinatarios.

En dicha reunión sucedió, para vergüenza y humillación de los ciudadanos decentes allí presentes que se les silenció mediante coacción y amenazas. Picadillo, apañado por Eligio, Coordinador de los CDR, y otros cuadros del Partido Comunista salió reafirmado en su cargo. No tardó mucho tiempo en tomar las represalias pertinentes contra quienes osaron denunciarlo y los privó nuevamente de otros efectos en una segunda vuelta de los mismos.

Desde el justo momento de conformar la comisión para seleccionar a los elegidos a disfrutar del servicio telefónico y hasta el sol de hoy, ni siquiera la delegada de la circunscripción sabe quienes la integraron ni qué criterios emplearon para la selección.
Lo cierto es que fueron beneficiados los cómplices de este señor, delincuentes comunes con causas cumplidas o por cumplir, militares y cuadros del partido.

Quien escribe se tomó la molestia de entrevistar al respecto a la delegada de la circunscripción. Recibí como respuesta que no conocía quienes habían conformado dicha comisión pero que sabía que los teléfonos se debían asignar a las personas que mantuvieran una buena conducta en la comunidad y que ella entendía por buena conducta acatar todas las directivas y tareas que los CDR le exigieran a los ciudadanos.

El Capitán Picadillo fue seleccionado para ser beneficiado con el servicio telefónico. Lo cierto es que Víctor Himelin Padrón desde que asumió la presidencia del CDR ha utilizado su cargo para encubrir sus propias fechorías y la de sus allegados y para aplastar a todos los que no le simpatizan, delatarlos y chantajearlos. Cada vez que lo desea, propina golpizas a Arturo, un enfermo de alcoholismo que cuando se embriaga grita ¡abajo Fidel!
El Capitán Picadillo anda involucrado constantemente en disturbios y escándalos públicos, roba y extorsiona a otros que también viven del robo y chantajea con su poder y facultades como presidente del CDR y chivato oficial a quienes se le enfrentan.

Supongo que quienes conformaron la comisión para determinar que ciudadano seria merecedor del servicio telefónico de la empresa ETECSA ostentan la misma condición moral que Víctor Himelin Padrón, ex capitán del MININT, actual Presidente del CDR No 14 de la Circunscripción 21, Consejo Popular Eléctrico. El criterio que utilizó dicha comisión fue el de asignarle el teléfono a lacras sociales y delincuentes comunes como Himelin, a personas de su agrado y a algunos de doble moral que acatan las directivas del CDR. Es de suponer que algunos teléfonos tomaron un destino similar al de los otros efectos electrodomésticos de la batalla energética.

Según lo que entiende el régimen por moral y buen comportamiento social, puedo augurar que dentro de no mucho tiempo, a las personas de buena voluntad y que aspiramos a vivir algún día en nuestro país amparados por un estado de derecho, se nos privará no solamente del acceso a un medio de comunicación al que todo hombre debería tener acceso en igualdad de condiciones, sino hasta del aire que respiramos.
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