jueves, 6 de agosto de 2009

ENCARTONADA FUSIÓN, Odelín Alfonso Torna.




Arroyo Naranjo, La Habana, agosto 6 de 2009. En tanto leía la noticia del convenio suscrito por el Ministerio de Educación (MINED) y la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), publicada por Granma, el Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el pasado viernes 31 de julio, recordaba el comunicado leído por Carlos Valenciaga ese mismo día pero del año 2006.

Creo, si mal no recuerdo, eran las 9:15 PM y apenas salíamos de un largo apagón de tres horas cuando Carlitos, como solía tutearlo el reflexivo en jefe Fidel Castro, anunciaba al mundo por Cubavisión Internacional el “repentino” padecimiento intestinal del líder de la revolución cubana. Fuera cuál fuera la convalecencia, diverticulitis, cáncer o un retorcijón de tripas originado por el estrés en su último tour por Brasil y Bolivia, Fidel Castro sacaba su pasaje de ida sin regreso a ese escenario político que por 47 años llenó de discursos y promesas.

Me pregunto que harán con él ahora que la frecuencia de sus reflexiones disminuye en tanto su cargo, el único que le queda, como Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, está en veremos. ¿Acaso le darán algún puestecito en la ACRC con vistas a materializar su pensamiento “patriótico-revolucionario en el venidero curso escolar?

Puedo asegurar que la tal colaboración entre el MINED y la ACRC es pura formalidad de ocasión. Quizás un instrumento para atraer alguna cuota extra del presupuesto destinado a ambas organizaciones, todo con el objetivo de “viabilizar” las actividades en las efemérides de turno. A estas alturas ¿quién no se ha enterado que la participación de los Combatientes de la Revolución, fieles exponentes de monólogos políticos en centros de enseñanza primaria y secundaria, es algo que funciona desde hace años?

Incluso, por medio de mi pequeña hija sé que estos intercambios entre combatientes y alumnos forman parte del programa docente. Es el testimonio de ex luchadores violentos, sus apresamientos, emboscadas, asaltos en caminos y cuarteles en la Sierra Maestra. Su presteza e infatigable bregar por la “causa”. Sus gajes de oficios en una nueva versión de lucha, la de reprimir al llamado de “comandante en jefe ordene” toda manifestación pacífica.

Estamos en presencia de la fusión en función de una enseñanza encartonada y cada vez más desvinculada de los estereotipos que impone la sociedad, pero sin dudas es necesaria para empalagar con una ideología que nadie quiere escuchar.

Según la nota publicada en Granma, “ el convenio plantea el propósito de ampliar la colaboración entre ambas instituciones con el fin de consolidar y desarrollar el trabajo político-militar e internacionalista mediante el estudio, investigación, divulgación y promoción de la historia combativa y revolucionaria de nuestro pueblo, como fuente de formación de valores […} para desarrollar el trabajo conjunto contarán con la participación de la Organización de Pioneros José Martí y la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media […]”

¿Existen problemas de absorción ideológica en los preuniversitarios o en la casa de altos estudios?

Se tiende todo tipo de amarres a lo que llaman “continuidad del proceso revolucionario”, una estratagema que ya no toma por sorpresa ni al más necio de los necios. Se avecina la preparación político-militar, ahora para los bisoños de la primaria y secundaria.

Ya no está el líder legendario que inventó la tele-clase, los maestros emergentes e integrales, los instructores de arte y la cacharrería eléctrica para cocinar. Hoy todo lo que se mueve, viste de verde olivo y con charretera. ¿Nos salváremos de ésta?
odelinalfonso@yahoo.com